Inicio » Tenis »

La maravillosa historia del tenista que es sordo de nacimiento y provoca admiración

El tenista coreano Lee Duck-hee enfrenta a sus rivales de igual a igual pese a su discapacidad; tiene 18 años.

Guía de: Tenis

No existe un circuito ATP para sordos. Porque tampoco se han registrado casos como el de Lee Duck-hee, un joven tenista sordo que se entrena, juega y se adapta a las reglas convencionales del deporte.

Debe luchar ante rivales que corren con ventaja. Que cuentan con un desarrollo del oído, tan importante para jugar al tenis de manera profesional.

Lee Duck-hee junto a Novak Djokovic, en Wimbledon 2014 / www.foxsports.com.au

Lee Duck-hee junto a Novak Djokovic, en Wimbledon 2014

Sin embargo, en su “diccionario” no se leen quejas. Al contrario: según declaraciones recogidas por distintas publicaciones, el joven tenista no se hace demasiado problema. Es más, trata de competir como si todos fueran de su condición.

Duck-hee  ya pasó la barrera de los “juniors” y se propone dar batalla como un tenista más. En la actualidad, según datos oficiales de la ATP, ocupa el puesto 135º y ganó, entre singles y dobles, 147 mil dólares en premios. Estadísticas que bien podrían pertenecer a un jugador que no presenta ningún tipo de dificultades físicas.

Sordo de nacimiento, la madre de este joven surcoreano, Park Mi-ja señaló que, con la idea de integrarlo y que tenga una vida lo más normal posible, le inculcó leer los labios. El método tradicional, en estos casos, es aprender el lenguaje de señas.

Una confianza a prueba de discapacidades

El propio tenista confía en su capacidad y, como valor agregado, considera que la supuesta dificultad que lleva desde que nació, representa un plus en su juego: “La gente describe la sordera como una discapacidad, pero a mí no me molesta”, añadiendo que “no creo que sea diferente a los demás”.

En realidad lo es, pero toma a su enfermedad como un aspecto positivo: “La veo como mi mejor ventaja sobre los demás jugadores. Es mi regalo especial, una característica que ellos no tienen. El público, los oponentes. No hay nada que me distraiga durante los partidos y puedo concentrarme mucho más en mi juego”.

Por otro lado, la ausencia de sonido en su vida lo llevó a perfeccionar mucho más otras cualidades. Así lo aseguró Duck-hee.

“Empecé a jugar al tenis solo y desarrollé mis propios métodos. Quizá no pueda oír la pelota, pero mi instinto me ayuda a predecir lo que va a ocurrir, y puedo determinar el golpe de mi rival solo viéndolo, mirándolo cómo se prepara y la forma en la que pone el cuerpo. Mis ojos sustituyen a mis orejas”.

Quizá el único problema al que no le encontró solución es a las llamadas del juez de silla, porque según explicó el jugador, “no hay señales o gestos universales”.

“Ese es el mayor inconveniente que he tenido en el circuito”, aunque de todas formas “no es algo que me haga perder concentración”.

 

Más sobre Tenis

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X