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La triste historia del tenista argentino secuestrado y torturado en la dictadura militar

Daniel Schapira fue una de las tantas víctimas del "Proceso de Reorganización Nacional" que rigió entre 1976 y 1983 en el país trasandino.

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Días atrás se conmemoró en la Argentina el 40° aniversario del derrocamiento de María Estela Martínez de Perón, conocida como “Isabelita”. El 24 de marzo de 1976, el llamado “Proceso de Reorganización Nacional” encabezado por Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, tomó el poder hasta el 10 de diciembre de 1983, configurando la página más triste y sangrienta de la historia de la Argentina.

Entre los miles de perseguidos, secuestrados y torturados se encontró un destacado tenista, Daniel Schapira. Recordado, como muchos otros, por haber incursionado en la militancia política y practicar deporte. Ambas iniciativas, así como también las reuniones, estaban prohibidas durante el gobierno de facto de la dictadura cívico-militar.

www.elmundoamateur.com.ar

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Schapira estuvo tres veces entre las mejores diez raquetas argentinas en la década del ’70 y estudió abogacía en la Facultad de Derecho. Debido a su gran desempeño, fue ayudante de cátedra de la materia Derecho Constitucional.

Entre las anécdotas tenísticas más resonantes, se conoció que se enfrentó a Guillermo Vilas, mucho antes de que “Willy” terminara siendo un referente del tenis latinoamericano y de que el propio Vilas catapultara al tenis a la popularidad de la que hoy goza en la Argentina.

Este exmilitante de la Juventud Universitaria Peronista y apasionado por el tenis fue baleado en dos oportunidades: la primera ocurrió en 1976. Allí recibió tres disparos, pero su condición física le permitió escapar, enyesado, a bordo de una silla de ruedas. No correría la misma suerte el 7 de abril de 1977, antes de cumplir tan solo 27 años.

Ese día, Schapira viajaba en colectivo y al llegar a la emblemática esquina que une a las avenidas San Juan y Boedo, en Buenos Aires, fue baleado y secuestrado por un grupo de tareas de la Marina de Guerra. Luego, fue llevado a la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), sitio nefasto por tratarse del lugar donde se procedió con un gran número de torturas.

El encargado de torturar a Schapira fue el Teniente de Fragata Ricardo Miguel Cavallo, condenado a prisión perpetua en 2011. El juez español Baltasar Garzón, quien pidió la extradición del militar, señaló en su momento que “Daniel Schapira fue conducido a la ESMA, donde se lo sometió a condiciones inhumanas de vida. Se lo torturó con golpes y descargas de corriente eléctrica para obligarlo a proporcionar información”.

Ocho meses después de este triste episodio, nació su hijo, también llamado Daniel, quien heredó la identificación con la militancia, formando parte de La Cámpora, juventud identificada con el kirchnerismo.

Schapira, además, se dedicó a enseñar. Y gracias a esa vocación por la docencia, en 2005 se estableció al 18 de octubre, día de su nacimiento, como el “Día Nacional del profesor de tenis”.

Previo a este trascendental hecho que colaboró para mantener en el recuerdo a quienes fueron perseguidos durante la dictadura, Schapira recibió un homenaje en el Centro Nacional del Deporte (CENARD), habiéndose colocado en 2004 una placa con su nombre.

 

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