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Mónica Seles: La tragedia que eclipsó su carrera

Una carrera brillante tuvo la tenista nacionalizada estadounidense, pero a pesar de ser una leyenda, sus logros fueron opacados por la horrible tragedia del atentado en su contra que casi le cuesta la vida en 1993.

Cuando se habla de Mónica Seles, se habla de una leyenda del tenis. En su palmarés tuvo nueve Grand Slams, tres Masters, tres Fed Cup y una medalla de bronce Olímpica en Sydney 2000, siendo además la mejor del planeta en 1991, con apenas 18 años.

Mónica Seles

Foto: AP

Mónica Seles tiene uno de los mejores registros en la historia del tenis.

Además tiene marcas increíbles como haber ganado las seis primeras finales de Grand Slam que disputó; acumuló un record de 33-0 en el Abierto de Australia con cuatro títulos; y a los 20 años ya había ganado ocho Grand Slams, siendo la adolescente más ganadora en este tipo de torneos en la historia.

Así, con ese palmarés increíble, Seles parecía no tener techo en 1993, en una lucha palmo a palmo con la legendaria Steffi Graf por ser la mejor del mundo, pero con tantos trofeos ganados para muchos ya estaba encaminada a ser la más grande de la historia, hasta ese fatídico 30 de abril, en Hamburgo.

No era un partido fácil para Seles en cuartos de final ante Magdalena Maleeva, a quien había ganado el primer set y tenía ventaja en el segundo. En un cambio de lado la yugoslava –que luego se nacionalizaría estadounidense- estaba tapada con una toalla y tratando de entrar en calor moviendo sus pies, cuando de pronto una persona saltó de las tribunas con un cuchillo pequeño y la apuñaló en su espalda.

El estupor se apoderó de la cancha y de hecho el agresor, Gunter Parche, estuvo cerca de repetir su acción hasta que un guardia se abalanzó sobre él para detenerlo. Las imágenes son fuertes al ver a Seles tocándose la zona afectada, casi sin creer lo que estaba pasando e incluso tratando de caminar hacia la red, pero terminó desplomándose, con problemas para respirar, y así fue llevada finalmente a un hospital.

Fue seguramente el momento más chocante que se ha visto en la historia del tenis,  y una de las peores en todo el deporte. Con apenas 19 años Seles ahora debía luchar por su vida. Por suerte la rápida reacción médica le permitió una recuperación de apenas algunas semanas en lo físico, pero la tenista demoraría 28 meses en regresar a las canchas.

Seles estuvo encerrada en su casa de Sarasota por mucho tiempo y las especulaciones fueron numerosas, sobre todo por su estado anímico y las dificultades que tenía para salir adelante, dar vuelta la página e intentar volver a las canchas, por lo que el mundo se mantuvo en vilo sobre si su talento volvería, lo cual finalmente se produjo en 1995.

Pero el asunto nunca terminaría completamente para Seles. Es que su agresor –que justificó su ataque por ser fanático de Graff- nunca cumplió pena alguna en la cárcel, ya que se lo declaró demente por lo que se le determinó la necesidad de un tratamiento psicológico. Además en 2000 la WTA decidió darle la sede del Masters femenino a Munich, aún cuando la tenista había dejado en claro que nunca más jugaría en ese país por su molestia con la ley, y así brindó duras declaraciones en contra del organismo, aún cuando era parte del consejo de jugadoras.

En su regreso a las canchas Seles se las arregló para ganar un último Grand Slam en Australia (’96), lideró a su nuevo país, Estados Unidos, a tres títulos Fed Cup y atesoró una medalla olímpica, pero los entendidos coinciden que nunca fue la misma y que siempre existirá la interrogante de qué tan grande pudo haber sido, de no sufrir un hecho tan dramático en su vida. De todas formas su brillante carrera le permitió ingresar al Salón de la Fama del Tenis en 2009, demostrando que sus logros pudieron más que su tragedia.

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