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Pete Sampras: La apertura y el cierre en el US Open

La brillante carrera de Pete Sampras, el tenista que más semanas ha estado como No. 1, tuvo una hazaña en su inicio como adolescente y en su final como veterano, ambos con el US Open como escenario privilegiado.

Guía de: Tenis

El 12 de agosto Pete Sampras cumplió 40 años. Para las nuevas generaciones de tenistas en el circuito el nombre del estadounidense suena como un obligado a la hora de representar a un ídolo y la motivación para seguir una carrera en el deporte blanco.

La aparición de Roger Federer en el circuito en 2004, dominándolo casi sin contrapeso por al menos cinco años, fue la posta de la dictadura que estableció Sampras en la década del ’90 casi en la misma cantidad de años y con logros extraordinarios, algunos de los cuales fueron superados por el suizo, pero manteniendo otros intactos y que se avizoran muy difíciles de superar.

Sampras

Foto: NYT/AFP

Arriba, dos jóvenes promesas del tenis, Pete Sampras y Andre Agassi, se enfrentan por primera vez en la final del US Open, en 1990. Abajo, dos leyendas se encuentran por última vez en el cemento de Flushing Meadows para jugar nuevamente la final, 12 años despúes de su primera batalla.

Los números más notables de Pete Sampras fueron sin duda en Wimbledon, donde su aplastante tenis y extraordinario manejo en la red le valieron ganar siete títulos, siendo el más ganador de la historia con William Renshaw, pero si hay un torneo que marcó su carrera en un principio y en el final fue el US Open.

El último Grand Slam del año arranca en dos semanas en su edición 2011 y en cada rincón de Flushing Meadows vive el recuerdo de Pete Sampras, que ganó el torneo cinco veces y protagonizó muchas batallas memorables en la Gran Manzana.

Fue en Nueva York justamente donde Pete Sampras ganó su primer trofeo de los cuatro grandes. En 1990 Sampras llegó al certamen con 19 años recién cumplidos y ya era una realidad. Es que hacía temporadas que ya era profesional, saltándose la etapa de juveniles por el enorme potencial que se vio en él, por lo que se lo preparó de inmediato para las grandes ligas.

A esa altura ya tenía dos títulos en sus vitrinas, pero lógicamente llegó como un tenista de bajo perfil, totalmente afuera de los pronósticos, pero el asombroso temperamento de Pete Sampras a pesar de su corta edad sorprendió a rivales de la talla de Thomas Muster, Ivan Lendl, John McEnroe y Andre Agassi; es decir leyendas que estaban terminando sus carreras y otros que estaban por hacer historia.

Esa final fue simbólica porque también marcó el inicio de unas de las rivalidades más recordadas del tenis contra Andre Agassi, en una época que añoran los estadounidenses por tener a dos tenistas peleando constantemente por los títulos más importantes del planeta.

Así comenzaron 12 temporadas de ensueño para el jugador de origen griego, donde estuvo 286 semanas como número uno del mundo, un record histórico, y ganó otros 12 Grand Slams, siendo Roland Garros el único que le hizo el quite a Pete Sampras para impedir aumentar aún más su leyenda, aunque todavía le faltaba uno…

Para fines de agosto de 2002 muchos daban ya por acabado a Sampras. Con 31 años ya llevaba más de dos años sin ganar un título y el peso del desgaste físico en toda una carrera se le notaba y las nuevas generaciones ya le estaban haciendo el peso de forma sostenida, pero Pete Sampras aún tenía una carta final bajo la manga.

Al US Open de ese año Pete Sampras llegó tras perder en segunda ronda de Wimbledon ante un 145 del planeta  y su gira veraniega por cemento no había dado nada importante, por lo que se esperaba verlo en Flushing Meadows como una leyenda y no un contendor. Pero en una campaña de menos a más, fue derribando a Greg Rusedski, los jóvenes talentos Tommy Haas y Andy Roddick, en semifinales a Sjeng Schalken y en la final apareció otro veterano de mil batallas, archirrival y compañero de toda una carrera, el mismísimo Agassi.

La final la ganó Sampras en cuatro sets, al igual que 12 años atrás en el mismo Flushing Meadows, con dos estrellas con mucho menos pelo, un poco más lentos, pero con el talento intacto y una experiencia extensa para brindar un cierre de carrera perfecto. Sampras no volvería a jugar un torneo, pero estratégicamente se planeó el anuncio de su despedida de la actividad para agosto de 2003, y así fue homenajeado en la capital del mundo, que vio su primer y última obra de arte en una cancha de tenis.

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