Leo Caprile compartió sincero mea culpa por el infarto cerebral que sufrió

Respecto a las secuelas, el comunicador reflexionó: “Aprendiendo a hablar, aprendiendo a caminar, aprendiendo a vivir".

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Leo Caprile fue uno de los invitados al reciente capítulo de “Podemos Hablar”. El locutor y animador detalló algunos aspectos sobre el difícil momento que le generó un infarto cerebral que sufrió hace unas semanas.

“Me lo decía el médico, ‘si tú virabas a la Costanera, al día siguiente amanecías hemipléjico, pero viraste para acá y llegaste a la clínica’. Fue una cosa entre milagrosa y de una sabiduría adquirida”, comenzó Caprile su diálogo en el programa conducido por Julio César Rodríguez.

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Asimismo, el conductor de TV añadió que “mis viejos vivieron eso y había aprendido mucho acerca de los síntomas”.

Caprile explicó cuáles fueron los síntomas que le llamaron la atención para tomar la decisión de partir a la clínica. “Es un malestar que no se parece a nada. No es un dolor de estómago, no es un mareo, no es un dolor de muela. Es algo que te quita el habla y te quita la respiración”.

Según detalló, “sentí primero la pérdida de la fuerza en el brazo, se cae el brazo. Después, un adormecimiento en este lado de la cara, y después, un ojo caído”.

El locutor continuó con su sorprendente relato del momento en que llegó al recinto asistencial. “Hablaba como borracho y me movía como borracho (…) Me tuvieron que bajar. Uno de los enfermeros de la puerta de la clínica me reconoce y yo le digo ‘ACV’. En 20 minutos desde el primer síntoma, yo ya estuve en tratamiento, me trombolizaron. Empezó a desaparecer el fenómeno, a bajar la presión y en dos días yo caminaba, conversaba, perfectamente podía hacer mi vida normal. Fue una cosa milagrosa”, subrayó.

“Mea Culpa”

Respecto a las posibles causas de este episodio, el animador hizo un “mea culpa” respecto a los hábitos que le generaron el accidente cerebrovascular. “Yo fui un fumador empedernido toda la vida, fumaba al aire libre, fumaba cuando me despertaba a las tres de la mañana, tomaba un café y me prendía un pucho. Y prendía un pucho detrás de otro”, dijo.

“Lamentablemente, el cigarrillo es uno de los grandes gatillantes de esta enfermedad. Yo vi gente muy joven, treintones, cuarentones, pero completamente deteriorados”, aseguró.

Respecto a las secuelas, el comunicador reflexionó: “Aprendiendo a hablar, aprendiendo a caminar, aprendiendo a vivir. Una persona como yo que vivo atendiendo gente, cocino para 100 personas, yendo para arriba, para abajo. Yo me muero”, finalizó la figura de 64 años.

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