Festival de Viña del Mar 2026: Lo bueno, lo malo y lo feo de una edición que marcó récords y polémicas

Más allá del éxito artístico, el certamen vuelve a mostrar su clásica dualidad: un certamen amado y criticado en partes iguales.

Guía de: TV chilena

festival-vina-2026-analisis-1

El Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026 tuvo cifras históricas y una respuesta masiva del público, pero también críticas que vuelven a instalar el debate sobre la organización, los horarios y la identidad del certamen.

A continuación, un balance de lo mejor y lo peor que dejó la edición número 65 del evento musical más importante de Chile.

Lo bueno: noches históricas y un cartel que no falló

Las primeras tres jornadas del Festival de Viña 2026 quedaron marcadas por una contundencia pocas veces vista: todos los artistas recibieron Gaviota de Plata y de Oro, en medio de shows que han mezclado música anglo, pop latino, baladas, K-pop y humor, alcanzando cifras récord de rating.

El regreso de Gloria Estefan fue uno de los grandes hitos del evento, conquistando al público con un repertorio de clásicos y una presentación cargada de emoción. La presentación de Mon Laferte, quien fue homenajeada con la gaviota de platino.

Emol

El debut de los británicos Pet Shop Boys también se transformó en una de las noches más celebradas. El dúo llegó con un espectáculo de alto nivel, que requirió incluso modificar parte del escenario, y que agotó entradas en menos de 48 horas.

La energía de Bomba Estéreo, el romanticismo de Jesse & Joy —quienes además rompieron récords de rating— y la presentación de NMIXX, que desató euforia incluso de madrugada, consolidaron un arranque festivalero sólido y transversal.

Lo malo: los horarios siguen siendo la gran deuda

Pese a los buenos resultados, la organización volvió a quedar bajo la lupa debido a los extensos horarios de algunas jornadas. La situación más comentada fue la presentación de Matteo Bocelli, quien salió al escenario cerca de las 3:00 de la mañana, generando molestia entre asistentes y televidentes. La conductora Marianne Schmidt fue una de las voces más críticas, calificando el retraso como “una falta de respeto” y señalando la necesidad urgente de reestructurar los tiempos del festival.

Emol

Las extensiones en los bloques de humor, los atrasos en la obertura y los cierres cercanos al amanecer reabrieron un debate que se repite año a año: ¿debe el festival ajustar su programación para asegurar un flujo más ordenado que permita disfrutar de los artistas sin someter al público a horarios extremos.

Lo feo: la eterna dualidad del festival y la polémica sobre su identidad

Más allá del éxito artístico, Viña 2026 vuelve a mostrar su clásica dualidad: un certamen amado y criticado en partes iguales.

Inclusión de artistas considerados poco relevantes o de bajo impacto internacional. En una columna reciente, críticos destacaron la presencia de figuras “intrascendentes”, como Matteo Bocelli, describiéndolo como parte del “delirio” que caracteriza al festival desde hace décadas.

Escasa presencia de artistas chilenos, un punto que vuelve con fuerza cada vez que el evento opta por una cartelera más globalizada. Aunque Viña mantiene una proyección internacional creciente, persiste la sensación de que el escenario de la Quinta Vergara ha ido perdiendo su rol histórico como plataforma de impulso para músicos nacionales.

Emol

El humor siempre concentra la atención del público y las polémicas se centraron en ello: La extensa presentación de Stefan Kramer; la abrupta salida del escenario de la comediante Asskha Sumathra, que para muchos fue una censura. En la última jornada, la presentación del Pastor Rocha no convenció completamente en redes sociales, pese a llevarse las 2 gaviotas.

Más sobre TV chilena