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¿Cómo debe enfrentar un asado un vegetariano?

Me he encontrado con vegetarianos que asumen la ley de la confrontación y durante un agradable almuerzo repleto de carnívoros observan con repulsión los rostros chorreantes de grasa y sangre.

Es una tradición; un clásico del fin de semana y un determinante para el domingo familiar. La típica parrillada, el nunca bien ponderado asado. Para un vegetariano principiante, la ocasión puede ser fastidiosa y en algunos casos se transforma en motivo de aislamiento.

Me he encontrado con gente como esta, vegetarianos que asumen la ley de la confrontación y que durante un agradable almuerzo repleto de carnívoros observan con total repulsión los rostros chorreantes de grasa y sangre que saborean devotamente un lomo vetado o una longaniza bien dorada. En este momento, el osado consumidor de lechugas y rábanos se resiente de ira y comienza a despotricar contra los deleitosos comensales. ¿Cómo puedes comer un muerto? ¿Sabes lo que sufren las vacas en los mataderos? ¡Son verdaderos campos de concentración! Estas y más oraciones aterradoras las he escuchado salir espumantes de bocas vegetarianas.

Asado vegetariano

Foto: La Segunda

Las brochetas de setas son una alternativa.

Me imagino que tales afirmaciones no deben ser agradables a oídos de nadie. Incluso en un acontecimiento que involucra el consumo alcohólico, la discusión puede llegar a los golpes. Debo admitir que sólo especulo, nunca he sido testigo de un combate estelar entre un vegetariano versus un carnívoro. Aún así, me esforzaré para aconsejar a un desesperado lechuguino y evitar situaciones engorrosas. Un asado es para disfrutarlo, no importa lo que tenga la parrilla.

El recurso frecuente de la ensalada aburre y exaspera tanto como escuchar a un chinchinero mientras atraviesas una resaca de domingo. Hay múltiples opciones a las cuales recurrir ante un asado. Por seguro el resto de los asistentes se abalanzarán sobre los manjares que el disminuido vegetariano prepare.  Claro, la variedad está en el tipo de ideología a la que usted abogue. Pero si se siente identificado con el concepto de “mañoso” ante una musculosa parrilla, las siguientes dos recetas le servirán enormemente.

Brochetas de setas

¿Ha visto esos mondadientes largos en el supermercado? Pues cómprelos. Son enormemente útiles para armar pinchos de todo tipo. Los carnívoros de siempre los utilizan para la clásica combinación de cebolla, pimiento, salchicha y algún pedazo sospechoso de carne, que generalmente nadie sabe lo que es. Pero un vegetariano los verá con otros ojos. Adquiéralos.

Vaya a pasear por La Vega, dese una vuelta tempranito un sábado por la mañana y encontrará varios tipos de setas a un módico precio. Si quiere ser más pirulo, consiga unos hongos shiitake. Este amiguito de extraño aspecto tiene beneficiosas cualidades para nuestra salud. Además de poseer grandes cantidades de fibra, ayuda a fortalecer nuestro sistema inmunológico.

Una vez que usted posee la combinación y variación perfecta de setas, marínelas en un bowl con salsa de soya, aceite de oliva, aceite de sésamo, pimienta y un toque de miel. Luego, con paciencia y sin miedo a embetunarse de aceite, disponga uno a uno los champiñones en los pinchos. Ármese un espacio en la sanguinolenta parrilla, ubique sus brochetas y espere a que cambien un poco de color. Los hongos pierden agua y tienden a achicarse, no deben quedar durante mucho tiempo al fuego. La gracia de estas brochetas es que estén “al dente”.  Una vez listas, sáquelas y no las comparta con nadie. He sido víctima de saqueos durante los asados y a fin de cuentas te llenan de alabanzas por la receta, pero quedas con la tripa pelada.

Pimentón relleno de queso roquefort

Asado vegetariano

Foto: El Mercurio

Un pimentón relleno es otra opción.

Aquí entramos a la discusión de qué consume un verdadero vegetariano. Me gusta pensar que nuestra “condición” es tan diversa como verduras y frutas hay, y en este caso quisiera compartir una receta que quizás no es para los vegetarianos más intransigentes.

El queso roquefort está elaborado con leche de oveja, es de sabor y aroma intenso. Si a usted no le molestan las pestilencias, pues atrévase con el queso roquefort.  Póngalo unos segundos en el microondas, ya que esto ayudará a  ablandar su textura y molerlo con más facilidad. Ayúdese con un tenedor, mézclelo con aceite de oliva y una gota de whisky. Créame, suena dudoso, pero el resultado final es una exquisitez.

Paso siguiente: el pimentón. Preferentemente escoger el de intenso color rojo, que tiene un característico sabor dulzón. Corte estos en mitades y a lo largo. El resultado es como una especie de góndola. Dispóngalos con la parte cóncava hacia el fuego de la parrilla. Esto es para generar calor al interior de la “barca pimentón” y conseguir un leve dorado por dentro. No dejar pasar mucho tiempo, debe quedar lo suficientemente firme para soportar el relleno de la pasta roquefort. Sea generoso y aplíquele sin miedo. Luego, sitúe las góndolas a navegar en la parrilla. Cuando el queso se derrita y adquiera una tonalidad verdosa, están listos. Ofrezca a las personas que desconfiaron de su fórmula gastronómica. Se olvidarán de la carne por un buen rato.

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