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Piel animal: ¿Cuántas vidas para un abrigo?

Año tras año 180 millones de animales son sacrificados por su piel en nombre de la moda. Si no son cazados, son criados en espacios reducidos y sacrificados de formas violentas y dolorosas. Muchos hoy están en peligro de extinción.

Anualmente cerca de 140 millones de animales son cazados en trampas y otros 40 millones criados en granjas con el único fin de utilizar sus pieles. Cómo no, si para fabricar un sólo abrigo se necesitan alrededor de 120 chinchillas, 250 ardillas, 60 visones, 30 gatos o mapaches, 20 zorros, nutrias y linces, 15 focas bebés, 8 lobos y 6 leopardos, dependiendo del tamaño del animal y del tipo de chaqueta.

La mayoría de las granjas peleteras se encuentran en Dinamarca, Finlandia, Noruega y los Países Bajos, llegando a sumar un total aproximado de seis mil en Europa. China, en tanto, es el mayor importador y re-exportador de pieles en el mundo. Pero, aunque por algunos años la demanda a nivel global disminuyó, desde el año 2000 la industria ha tenido un importante repunte. Y, como siempre, cada una de las granjas ha sido foco de crítica, sin excepción. No sólo se les acusa de otorgar una pésima calidad de vida a los animales, sino también de provocarles una muerte violenta y dolorosa. Todo, en nombre de la moda.

Visones: 60 especies por abrigo

El visón es un mamífero pequeño de cabeza ancha, orejas cortas y pelaje lustroso color pardo con una raya más oscura en el dorso. En su ambiente natural puede llegar a vivir hasta cinco años, pero en las granjas peleteras viven sólo alrededor de siete meses. A esa edad su piel alcanza un grosor comercial adecuado, por lo que son gaseados con monóxido o dióxido de carbono, llegando a agonizar hasta 30 minutos. Antes de eso, viven en jaulas de 0,25 metros cuadrados, un espacio tan reducido que se enferman psicológicamente: desarrollan repeticiones compulsivas de movimientos y se automutilan por el estrés.

En 2009 la organización Equanimal (http://www.equanimal.org/) realizó una investigación en algunas de las 70 granjas de este tipo que hay en España y logró registrar las prácticas aplicadas a esta especie, que hoy amenaza con desaparecer.

Chinchillas: 120 roedores por abrigo

La chinchilla es un roedor pequeño de pelaje suave y muy denso, el más espeso de todas las especies terrestres:  20 mil pelos por centímetro cuadrado. Su caza intensiva comenzó en 1828 en el norte de Chile, llegando a cazarse desde esa fecha hasta 1909 a alrededor de 1,5 millones de estos animales por año. Hoy se la considera una especie en peligro de extinción y aunque se han promulgado diversas leyes para su protección, no se ha podido revertir ese escenario.

Su historia no es muy distinta a la de los visones: son criadas en espacios reducidos y mueren asfixiadas por monóxido de carbono o cloroformo, para así evitar dañar su piel con golpes en la cabeza o en su cuerpo.

Zorros: 20 vidas por abrigo

 

El zorro es una especie pequeña que pesa entre 4 y 7 kilos, pudiendo llegar al doble de ese peso en su etapa adulta, dependiendo del lugar donde habite. La tonalidad de su piel por lo general es roja, pero puede variar desde el pardo rojizo hasta el rojo anaranjado. También se les puede encontrar de colores ocres, grises e, incluso, negros y blancos. Debido a tanta variedad en su pelaje, la piel de zorro ha sido durante décadas una de las más cotizadas en el mundo: sólo en 2005 la Organización Empresarial Española de Peletería (OEEP) declaró que su ganancia por este producto fue de 26.704 millones de euros.

Pero pese a las críticas nada ha cambiado y el zorro continúa siendo uno de los animales que más sufre en cautiverio. Aunque la amplitud recomendada para sus jaulas es de 1 metro de largo por 75 cm. de ancho y 70 cm. de altura, este espacio normalmente es más reducido, lo que desata en los animales varios síntomas por estrés: posturas congeladas de tipo cataléptico, miedo a sentarse, conducta retraída, reacciones de fuga descontrolada y agresividad. Viven así, agobiados por el encierro, hasta que son sacrificados. Para ello se les introducen electrodos en el hocico y ano a través de los que se les aplica una descarga eléctrica de 0,3 amperios durante 3 segundos, o bien se les inyecta en el corazón una solución de pentobarbital sódico (200 mg/ml) que termina rápidamente con sus vidas. Conscientes de eso, la institución alemana BMT (http://www.bmt-tierschutz.de/) creó una campaña difundida por estos días en ese país.

 

Focas: 15 bebés por abrigo.

Una foca puede llegar a vivir 35 años, pero la industria peletera ha reducido su vida a mucho menos que eso: son cazadas cuando son apenas unos bebés de dos semanas a tres meses de edad, puesto que luego su pelaje deja de ser blanco y cambia por un color más oscuro.

En Canadá, principal foco de esta actividad en el mundo, el gobierno ha dicho que la caza de focas es “humanitaria, sostenible y que está monitoreada desde cerca”. Sin embargo, la realidad dista mucho de eso. La cacería consiste en apalearlas o dispararles a la mayor cantidad posible, sin siquiera verificar si los animales han muerto, por lo que muchas veces las focas son desolladas vivas. Así, se ha llegado a matar hasta tres veces la cuota permitida: entre 2003 y 2005 se mató a un millón de ellas. Hoy se calcula que cada año se matan unos 500 mil ejemplares.

La organización PETA (http://www.petaenespanol.com/) junto a AnimaNaturalis  (http://www.animanaturalis.org/) ha creado una campaña para terminar con la masacre de focas, llamando al turismo a “explorar en otra parte” y así condenar la brutal matanza realizada todos los años en Canadá.

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