Inicio » Vegetarianismo » Equipo

“Pig business”: El precio real de la carne porcina

Cada año millones de cerdos crecen bajo un estricto método de cría intensiva que no sólo afecta su calidad de vida, también contamina el medio ambiente y daña la salud de personas y comunidades agrarias. Una historia de chanchos y chanchadas investigado en profundidad por este nuevo documental.
Pig business

Foto: pigbusiness.com.uk

Si “Meat the truth” da cuenta de la responsabilidad que tiene el sector pecuario en el calentamiento global, el documental “Pig Business” lo hace desde una perspectiva mucho más específica: denuncia con datos, entrevistas e imágenes lo que hay detrás del negocio de la carne porcina.

Estrenado en 2009, la película “Pig business” muestra cómo es la cría intensiva de cerdos en América y Europa que tienen como eje fundamental al productor más grande de esta carne en el mundo: Smithfield Foods. La idea fue de la ecologista y activista Tracy Worcester que cansada de pedir explicaciones, se decidió a buscarlas ella misma.  Se encontró con una historia donde salen perjudicados los mismos de siempre y ganan una y otra vez las grandes empresas sin hacerse responsables de nada. “Pig business” es una historia que demuestra que al final lo barato cuesta caro, porque lo que empieza mal invariablemente termina peor. Acá los principales eslabones de una cadena de errores:

1. Vida de cerdos.

La vida de un porcino, no es sucia porque sea desaseada, es sucia porque es inhumana. Los cerdos viven hacinados y sin acceso a la luz natural en corrales con piso de rejilla, para evitar así que los excrementos se acumulen. Están tan cerca unos de otros que son capaces de generar altas temperaturas y no pueden enfriarse como lo hacen naturalmente refregándose en el barro, porque simplemente no hay lodo ni camas de paja. Eso les genera un enorme estrés y la tensión hace que se muerdan las colas, por lo que se las cortan cuando son pequeños. En cuanto a las hembras, durante su gestación están encerradas en jaulas tan pequeñas que ni siquiera pueden girarse en ellas o caminar más de tres pasos. Todo esto produce una situación tan antinatural que los animales son sometidos frecuentemente a inyecciones de antibióticos y otros remedios para acelerar su crecimiento y evitar que mueran. El año pasado la Sociedad Humana de los Estado Unidos (http://www.humanesociety.org/ ) realizó un breve video al respecto:

2. Contaminación medio ambiental.

En una granja industrial habitan fácilmente 10 millones de cerdos, cada uno de ellos defeca aproximadamente 10 veces más que un humano, lo que significa que día a día producen más materia fecal que 100 millones de personas. En la mayoría de los casos los residuos van a parar a lagunas de oxidación, donde depositan todo el excremento de los animales. De las lagunas pasan a los campos, circulan por los sistemas de irrigación y van a parar a sequías, arroyos y riachuelos. Conscientes de eso, en 2003 el gobierno de Estados Unidos impuso nuevos controles al rociado de desechos y calculó que el 80% de las granjas no cumplía con las normas: amoníaco, cianuro, metano, fósforo, nitratos y metales pesados se propagaban en altas cantidades por el aire traducidos en un olor fétido.

3. Enfermedades en humanos.

Para evitar el mal olor se comenzaron a usar ventiladores que sacaron el aire contaminado de las granjas, pero en cambio hizo que llegaran a las comunidades vecinas. El hedor provocó que las personas vivan hasta hoy encerradas en sus casas, pero aún así no han escapado a los problemas de salud que causa esta contaminación: asma, alergias, irritación de ojos, dolores de cabeza, depresión del sistema inmunológico, sin contar la tensión y enojo que toda la situación genera.

4. Deterioro de la economía local.

Actualmente Smithfields Foods procesa 27 millones de cerdos año tras año en 15 países. En cada uno de ellos ha desplazado a varias granjas familiares dueñas de un proceso ganadero tradicional y muchas veces transmitido por generaciones. Existe sin duda una sobreproducción de porcinos, de esta forma los precios de la carne se mantienen siempre por debajo de los de ranchos locales y han llegado a acumular ventas anuales de hasta 11 mil millones en 2010.

Una de las cosas que ha pedido por mucho tiempo Tracy Worcester, directora del documental, es que la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea deje de apoyar a la ganadería intensiva y, en cambio, proteja a la cría en pequeña y mediana escala. Además, quiere lograr que al menos se introduzca un nuevo etiquetado en cada paquete de carne, donde se explique cuál ha sido su proceso industrial para que así el consumidor tenga toda la información al momento de comprar. En palabras de Tracy: “Los productos porcinos deberían ser etiquetados según el método de producción. De acuerdo a la ley de la UE, los huevos que proceden de granjas de batería han de ser etiquetados de forma correspondiente. Esta misma ley debería aplicarse a los cerdos que están confinados en celdas de cemento o metal, sin acceso a luz natural o al exterior”.

El documental Pig business está disponible a través de un canal de youtube con subtítulos en más de 10 idiomas. Por mientras, puedes ver el trailer acá:

Más sobre Vegetarianismo

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X