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Temple Grandin: La mujer que piensa como las vacas

Pese a su autismo, esta mujer se ha transformado en un referente mundial en temas de bienestar animal y también para la comunidad autista. Ha mejorado la calidad de vida de millones de reses y trabajado para que los niños con esta condición sean entendidos en vez de discriminados.

Temple Grandin es ingeniera agrónoma de la Universidad de Illinois, profesora de la Universidad Estatal de Colorado, diseñadora de granjas de ganado y autora de libros como “Pensar en imágenes” e “Interpretar a los animales”. Grandin es una mujer exitosa, de fama mundial, que incluso tiene una película biográfica protagonizada por Claire Danes, que lleva su nombre como título. Pero nada de todo eso sería quizás especialmente llamativo si no fuera porque Temple es una mujer autista, diagnosticada erróneamente con daño cerebral a los tres años.

Temple Grandin

Foto: El Mercurio

Temple Grandin es un referente mundial en temas de bienestar animal.

Pese a ese supuesto retraso, su mamá siempre se empeñó en que fuera como los demás niños de su edad y así logró que a los seis años comenzara a hablar. Pero no fue hasta los 16, cuando su vida realmente cambió. De vacaciones en la granja de un tío, comenzó a observar a las vacas con detención y se dio cuenta de la forma en que las relajaban: dos placas metálicas las comprimían por los lados y esa presión las tranquilizaba. Grandin no tardó en pensar que esa podía ser la solución a su problema de contacto físico con las personas, pues nunca había soportado ese estímulo táctil. Así, diseñó la máquina de dar abrazos: un artefacto que permite manejar la duración e intensidad de la “presión” de las láminas, que hoy es ocupada en varias clínicas con tratamientos para niños autistas.

Pero su inquietud fue más allá y comenzó a fijarse detenidamente en las conductas de las reses. Observó, investigó y al poco tiempo Temple Grandin logró conectarse con ellas de una forma que nadie antes lo había hecho. ¿Qué descubrió?

1. Las vacas caminan en círculos. Tienen una tendencia natural a caminar en órbitas alrededor de una persona. Cuando alguien entra al corral y camina por él, los animales se mueven instintivamente en círculos alrededor del individuo conforme este avanza. Caminar en línea recta no es algo cómodo ni usual para ellas. Por eso, Temple diseñó ranchos con un sistema circular que hace más natural su traslado y, por lo mismo, hace que se efectúe de una manera más rápida, evitando que se rehúsen a caminar y sobre todo que se les golpee para que lo hagan.

2. Las vacas piensan en imágenes. Al igual que Grandin, interpretan el mundo de manera visual. Por eso aprender a hablar para cualquier autista es como aprender otro idioma. Piensan en fotos, no en palabras. En el caso de las reses, los reflejos de charcos o alternancias de áreas de luz y oscuridad, son interpretados como huecos. Las vacas se inquietan y se asustan porque no saben si en realidad hay un pozo o un agujero, donde en realidad sólo hay un piso oscuro o una pared con sombras. Hay que tener en cuenta que tienen una visión dicromática, parecida a la de blanco y negro, por lo que no tienen una buena percepción de los planos y superficies. Además, poseen una vista muy amplia de 360 grados, por lo que pueden mirar hacía atrás sin voltear la cabeza. Eso hace que sean muy sensibles a cualquier estímulo de luz o sombra que haya en el camino y que se rehúsen a avanzar. Lo que hay que hacer para evitar eso es muy simple: eliminar los sitios oscuros. Evitar, por ejemplo, techos con espacios abiertos.

3. Las vacas son muy sensibles a los ruidos. Son capaces de escuchar una frecuencia mucho más elevada que un humano, por lo que el ruido excesivo las distrae. Para tener una idea, la sensibilidad auditiva del ganado alcanza su máximo a los 8.000 Hz, mientras que la de los humanos se ubica entre los 1.000 y 3.000 Hz. Si se toman en cuenta los dos aspectos anteriores, los bovinos reducirán sus gritos y se moverán con más facilidad. Asimismo, hay que evitar maquinaria ruidosa como puertas metálicas en las granjas o camiones transitando demasiado cerca.

Temple Grandin cree que todo es un problema de actitud. Hay personas que se relacionan con los animales de una forma positiva, mientras otros los ven como simples objetos. Por eso siempre se ha preocupado de cuantificar el resultado de sus propuestas. Así la industria entiende las ventajas económicas que tiene trabajar el ganado con estos métodos.

Gracias a la insistencia y perseverancia de Temple Grandin, hoy el 50% de los ranchos de Estados Unidos trabajan con el sistema ideado por ella. Sin quererlo se ha convertido en una referencia en temas de bienestar animal y también para la comunidad autista. Como ha dicho en repetidas ocasiones “el mundo necesita todo tipo de mentes”. Einstein, Mozart y Tesla, habrían sido diagnosticados con autismo en la actualidad, y sin ellos el mundo no sería lo que es. “Una de las cosas en las que estoy interesada es en hacer que estos niños sean quienes inventen la próxima energía”, dijo hace poco en una charla ante cientos de personas. Después de todo, tal como decía su mamá cuando era pequeña: “Distinto, no es ser inferior”. Hoy esa frase se ha transformado en su lema.

La película que lleva por título su nombre obtuvo 7 premios Emmy, incluyendo el de mejor película para la televisión. Puedes encontrar la película con subtítulos al español en este link y ver el trailer en el siguiente video:

Si quieres ver a Temple Grandin dando una charla, puedes hacerlo en el video que mostramos a continuación:

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