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Rafting en el Petrohué: La experiencia de vivir toda la fuerza de un río

Se trata de un verdadero y excitante desafío para los que nos inclinamos por realizar turismo en áreas naturales, cada vez más escasas en Chile y el mundo.
Rafting en el Petrohué

Foto: Marcelo Moraga

El entorno aumenta la belleza del recorrido.

Existe una denominación para las aguas turbulentas de los ríos en que se practica el Rafting. A estos cursos de agua se les llamas aguas blancas, por el color que toman los rápidos al pasar entre rocas y profundidades distintas en un corto trecho y con fuertes corrientes.

El Rafting es una actividad recreativa que permite deslizarse sobre balsas (rafts en inglés) inflables para navegar los ríos u otros cursos de agua, con diferentes grados de dificultad y que son un verdadero y excitante desafío para los que nos inclinamos por realizar turismo en áreas naturales, cada vez más escasas en Chile y el mundo.

Para vivir esta experiencia viajamos desde Osorno hacia Ensenada (ubicado a 120 kms. desde esta ciudad y a 45 kilómetros desde Puerto Varas), para llegar a la base de Kokayak, una empresa fundada por el francés Richard Carrier y su familia, la que desde 1999 se encuentra operando excursiones de rafting, trekking y kayak en el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. El Río Petrohué, famosos por sus Saltos, es nuestro destino para el rafting.

Al llegar nos equipamos con nuestros chalecos salvavidas, casco y un traje isotérmico de neoprén que nos deja bien apretados y en el cual los “rollos” de cada uno quedan a la vista. Después el guía Coco (proveniente de Futaleufú, que cuenta con uno de los pocos ríos clase 5 del mundo), nos dice que este deporte tiene sus riesgos, que debemos trabajar en equipo y hacer caso de sus instrucciones si no queremos correr riesgos. Además, nos enseña las técnicas de rescate para los compañeros que caerán al agua e indica que no debemos soltar nuestros remos ni dejar de cubrir con nuestra mano su extremo superior, pues ello puede producir accidentes al golpear a nuestros compañeros con ellos.

Nos subimos a los furgones que nos llevan hacia el punto de embarque en el Río Petrohue. Después de caminar unos 200 metros subimos a las balsas y comenzamos a bajar los rápidos, medio nerviosos, pero con seguridad de que las instrucciones recibidas nos serán útiles para sortear este río de montaña, con abundante agua procedente de deshielos de los volcanes Osorno y Puntiagudo y de fuertes desniveles.

Nuestra balsa comienza a ser arrastrada por la corriente, mientras dirigimos el rumbo con las instrucciones del guía. Sorprendentemente para mí, debemos sentarnos en los bordes de la balsa, con un pie afirmado entre los flotadores interiores y el otro libre para mantener el equilibrio. Unos metros adelante observamos la otra balsa y el guía de rescate que va en un kayak individual en el cual se mece en el agua como un pato, dando vueltas y controlando en todo momento sus movimientos, listo para acudir al rescate de algún caído que se aleje de su embarcación.

Rafting en el Petrohué

Foto: Marcelo Moraga

Cada balsa es manejada por un guía que da las instrucciones necesarias para enfrentar los distintos rápidos del río.

Para quienes vamos en la proa de nuestra balsa, el agua que tragamos es suficiente para imaginarnos en una ducha al aire libre o estar bajo una catarata. De repente, uno de nuestros compañeros cae a las aguas del Río Petrohué, yo trato de realizar el rescate enseñado en la inducción previa, sin éxito. No tengo la práctica para jalarlo por su chaleco salvavidas para introducirlo en la balsa nuevamente: entonces el guía, Coco, hace su tarea y lo vuelve a introducir a la embarcación en un par de segundos.

Con la tripulación completa seguimos bajando los rápidos del Río Petrohué, siguiendo las instrucciones del guía Coco. Dirigimos la embarcación, sorteando con éxito los obstáculos que el Río Petrohué presenta. Yo me olvido de que mi remo debo sostenerlo en su parte superior siempre, sin dejarlo descubierto y el guía me llama la atención en varias ocasiones. En algún momento, determina un cambio en las posiciones dentro de la balsa, por lo que paso a apoyar a los que van en la proa. Percibo que  es mucho más fácil esta labor y me quedo en ella, sintiendo que aporto al trabajo del equipo.

Bajando el Río Petrohué hacia el sur, en dirección a la zona de Ralún, los rápidos hacen sentir en varias ocasiones que la balsa se da vuelta, pero el trabajo coordinado por el guía desde la parte de atrás (la popa), da sus frutos y avanzamos atacando los rápidos. Esto da frutos y nos permite llegar a la zona de calma, donde podemos hacer flotación segura (con los pies cerca de la superficie); incluso, en una parada de la excursión nos podemos lanzar desde el borde del río un “piquero”.

Durante la navegación, nos encontramos con embarcaciones del tipo “cata raft”, que usan los lodges de pesca para que sus clientes se deleiten con tranquilas excursiones de pesca con mosca. Además, tenemos la oportunidad para deleitarnos con la naturaleza exhuberante que bordea al Río Petrohué, junto al descanso que podemos disfrutar después de una navegación de 2 horas en que ejercitamos todos nuestros músculos (incluso los que ignorábamos tener).

Rafting en el Petrohué

Foto: Marcelo Moraga

Luego del recorrido, un merecido descanso flotando en el río.

Suavemente, llegamos, después de alrededor de 13 kms. de navegación al área de desembarque. Este es un lugar seguro, que cuenta con camarines, baños y una vista privilegiada hacia el Río Petrohué. Ahí nos reunimos y sacamos los trajes mojados. Después de un viaje de unos 15 kms. regresamos a la base de la empresa de rafting y degustamos un cóctel de galletas, café, jugos y pisco sours, que son el deleite de los turistas que se atreven a disfrutar el sur de Chile de manera aventurera, pero segura.

Creemos que el éxito de este deporte reside en que no son necesarios  profundos conocimientos técnicos o una preparación física excepcional; sino que es apto para casi todos. La labor más difícil recae en el monitor, quien se encarga de llevar la balsa o “raft” por las zonas apropiadas. Los demás navegantes sólo seguimos sus instrucciones.

El Rafting es una gran atracción turística que combina el riesgo, la aventura y la belleza de la naturaleza, con la necesidad de trabajar en equipo. Para descansar del esfuerzo físico realizado, decidimos alojar en Petrohué, en un sorprendente logde certificado como de lujo, dicen que el primero en Chile. Una excelente manera de terminar una jornada alucinante.

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