Librerías con piernas en Vietnam

En Vietnam no solamente hay librerías por todos lados, sino que hay verdaderos anaqueles móviles que deambulan por las calles de estas ciudades ofreciendo todo tipo de lecturas. Desde una simple guía de turismo hasta libros de filosofía.

No vayan a pensar los lectores que el título del blog tiene que ver con que en alguna de las famosas librerías que hay en nuestro país ahora se ofrecen servicios parecidos a los que se pueden encontrar en una serie de cafés que hay repartidos, en su mayoría, en el centro de nuestra capital.

No se entusiasmen e ilusionen pensando en que podrían ir a leer un libro, consultar por algún autor o comprar el ultimo best seller de moda y ser atendidos por una señorita con medidas perfectas en mini, bikini o ropa interior de encaje. El tema no va por ahí.

Imagínese la siguiente situación:

Usted va camino a su trabajo, yendo a hacer algún tramite a la hora de almuerzo o de regreso a su casa. De repente y sin que se dé cuenta es abordado por un estante con piernas, quien amablemente lo acompaña en su trayecto y le ofrece una novela premiada recientemente por la crítica mundial, algún clásico de la literatura que nunca tuvo tiempo de leer o algún libro que le trae recuerdos de infancia.

Libreria móvil

Foto: Sebastián Alamos

"Librería móvil" en Vietnam

Lo interesante es que esta repisa ambulante no solamente ofrece, sino que además aconseja. Le preguntará por sus gustos, qué autores le han llamado la atención, cuales han marcado más su vida, con qué escritores más se identifica, que géneros literarios le interesan, etc.

Esto, que a lo mejor a usted le podría parecer una locura y algo muy lejano, existe y usted lo puede encontrar en Asia.

Específicamente en las grandes ciudades y barrios concurridos de Vietnam.

Como muchos sabrán, se inauguró a nivel mundial un nuevo día del libro y del derecho de autor.

Como años anteriores Chile no estuvo exento de esta celebración y se llevaron a cabo una serie de actividades tanto en Santiago como en regiones para fomentar la lectura en niños, jóvenes y adultos. A pesar de los esfuerzos del Ministerio de Educación y Cultura, de municipalidades, editoriales y otros organismos, nuestras estadísticas no son muy favorables a la hora de leer.

Una encuesta realizada hace un par de años atrás, señaló que en nuestro país se lee poco, se lee mal, el mercado editorial es débil y el precio de los libros (originales) es elevado. Solo un 40% de los entrevistados leyó al menos un libro en los 12 meses previos al estudio.

Bastante lejos estamos de países como Suecia, Finlandia, Reino Unido y de nuestros hermanos trasandinos quienes ostentan niveles de lectura de un 70%.

Desconozco por qué en algunos países europeos, nórdicos y el que hay al otro lado de la cordillera la gente lee más.

Lo que sí llama la atención es que en algunos, como los que hay en Asia, el acceso a la lectura o a los libros es mucho mas variado que en el nuestro y la venta más novedosa y entretenida para el que compra. Como se da en el caso de ciudades como Hanoi o Ho Chi Min.

No solamente hay librerías por todos lados, sino que hay verdaderos anaqueles móviles que deambulan por las calles de estas ciudades ofreciendo todo tipo de lecturas. Desde una simple guía de turismo hasta libros de filosofía.

Por estos lados, perfectamente uno puede ver a Shakespeare y Vargas Llosa juntos esperando la luz verde para poder cruzar una calle o a Hemingway con Kafka conversando animadamente en alguna vereda. A veces un cansado Cervantes se toma su tiempo en el banco de alguna plaza antes de seguir con su camino. Si tiene suerte podrá ver a Freud fumando su clásico puro junto a animadas Lonely Planet o a Neruda y Mistral tomados de la mano tratando de esquivar las miles de motos que pasan por las transitadas avenidas de Saigón.

Todos ellos, junto a otros famosos escritores, en busca de futuros lectores que producto del stress diario no tienen tiempo en la semana para ir a las librerías o bibliotecas.

Facilitándoles, así, la compra y de pasada haciéndole mas entretenido su caminar.

Sin duda, que soluciones existen muchas para aumentar el nivel de lectura en las personas, tanto a nivel gubernamental como educacional. Pero la creatividad y la novedad es algo que no falla, por lo menos por estos lados.

Quizás en un par de años veamos un sin numero de próceres de la literatura (originales) caminando por el Paseo Ahumada, Plaza de Armas o Providencia riéndose de tanta copia falsificada que hay en nuestras cunetas.

Después de todo, como dicen por acá: “Un par de piernas vende y harto”.

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