San Francisco: Paseando en tranvía por la ciudad

Ubicada en el norte de California, “Frisco” es probablemente la ciudad más linda de Estados Unidos. Sepa por qué, si quiere viajar, debe ser un destino imperdible.

Hay varias personas que por décadas han repetido que San Francisco se parece a nuestro Valparaíso. Error. El “Pancho” gringo es como a uno le gustaría que fuese nuestro “Pancho”, una ciudad multicultural, amplia, con calles limpias y harta vegetación. Un puerto pujante que no duerme. Un centro financiero sólido en torno a las empresas dedicadas a las nuevas tecnologías. Una urbe universitaria, con casas de estudios líderes en el mundo y un hervidero de las más diversas actividades culturales.

"Un tranvía llamado deseo"

Foto: Felipe Ramos

Un tranvía baja hacia la bahía de San Francisco.

No me mal entiendan, yo amo a Valparaíso. Mis dos padres nacieron ahí y tendré fuertes lazos hasta el día que me muera con esa ciudad, pero al estar en San Francisco es inevitable acordarse de esa añosa comparación entre ambas ciudades y, al hacerla, sin dudas que nuestro puerto principal queda al debe por donde quiera que se le mire.

Ubicada en el norte de California, San Francisco fue hasta mediados del siglo XIX prácticamente un caserío, el cual se transformó en una ciudad pujante con la “fiebre del oro” y la llegada de miles de inmigrantes chinos que llegaron a construir el tren que unió la bahía con el resto de Norteamérica.

Si se llega en avión a la ciudad, por 8 dólares (menos de 4 mil pesos), se puede tomar el metro que sale directamente desde el terminal y va al centro de San Francisco. Cómodo y rápido, el trayecto pasa por barrios conformados por las tradicionales casas de fachadas altas y angostas que reflejan el estilo de construcción victoriana que también abunda en Inglaterra.

El centro comercial e histórico de la ciudad se encuentra en Union Square, sitio desde el cual salen los famosos carros eléctricos (5 dólares sale ticket y 13 el pase diario) y que está a pasos del barrio chino más grande fuera de Oriente. La plaza en sí es el punto de encuentro de las manifestaciones culturales de la ciudad. Rodeado de hoteles, librerías y hasta de la principal tienda de jeans Levis del mundo, este lugar es un buen punto de partida para recorrer “Frisco”.

Recomiendo para tener una primera pincelada de la ciudad tomar el tranvía al comienzo de Union Street justo en la salida de la estación “Union Square” del metro. Ahí podrán comprar el ticket y mientras hacen la fila se puede apreciar cómo los maquinistas dan vuelta de forma manual estos grandes vagones para comenzar un nuevo recorrido. Les recomiendo no desanimarse si ven una fila muy grande de gente esperando abordar un carro, la espera por lo general es de 20 a 30 minutos, pero vale la pena.

Una vez encaramados en uno de estos carros pueden optar por ir sentados o incluso parados en los peldaños, tal como en las películas. El trayecto es un viaje de unos 25 minutos por los cerros de la ciudad. Los maquinistas suelen contar chistes, además de entregar novedosos datos de la historia de la ciudad y sus edificios.

Una de las primeras zonas por las cuales pasa el recorrido es “Chinatown”. Ubicado en el centro de la ciudad, es el barrio chino más grande de Estados Unidos con miles de inmigrantes que llegaron desde el otro lado del Océano Pacífico para instalarse en las colinas de San Francisco. Este lugar es como estar en Shanghai o Beijing, con cientos de restaurantes y negocios orientales, donde incluso la publicidad de las marcas americanas está en chino.

Igual que en el Transantiago

Foto: Felipe Ramos

Los tranvías suelen viajar repletos de gente, cosa que no debiese incomodar al turista nacional.

Tras dejar este barrio, el tranvía se empina por cerros pronunciados. Para quienes van colgados del vagón, una pérdida de la concentración podría costar una dolorosa caída. Al llegar al tope de la colina se pasa al lado de Lombard Street, famosa bajada zigzagueante que da hacia el barrio italiano de la ciudad.

Al pasar Lombard Street la vista se vuelve impresionante. El carro comienza a bajar hacia el puerto mientras se ve la bahía de San Francisco con su famosa inquilina: la isla de Alcatraz.

Una vez llegado a los muelles de las embarcaciones pesqueras de la ciudad, conocidos como Fisherman’s Warf, el carro da la vuelta, por lo que es una excelente parada para recorrer este lado de la ciudad. Con su mercado de pescados y mariscos, sus cocinerías, club de yates y hasta su propio museo de “Ripley: ¡Usted no lo crea!”. Además, si le toca un día despejado (en un lugar donde la neblina abunda) podrán tener la suerte de tener una de las mejores vistas del puente Golden Gate.

Para regresar a Union Square se puede tomar de vuelta el carro o puede abordar uno de los recorridos de trolebuses (cuestan 2 dólares y uno se puede subir a todos los buses que quiera en un plazo de dos horas) que, al igual que en Valparaíso, hay en la ciudad. Así podrá tener una experiencia de lo que es el “Pancho” gringo. Otra de las perlas que nos da el Océano Pacífico.

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