La güiña y su lamentable estigma

Tradicionalmente asociado a un ladrón oportunista, este felino tiene hábitos nocturnos y solitarios. Anda en pareja sólo en la época de celo y vive principalmente sobre los árboles. De hecho, es considerado un excelente trepador.

Guía de: Vida Salvaje

Hay muchas palabras que, si bien no han sido incorporadas por la Real Academia Española de la lengua a su diccionario, sí lo han sido a nuestro “idioma tribal”. Hay muchas de ellas que se relacionan de alguna manera con animales, sin que sepamos realmente cuál podría ser el nexo entre estas nobles especies y nuestros garabatos idiomáticos. Si alguna vez te han tratado de “güiña” o si piensas ocupar el término para abofetear a alguien, a partir de ahora espero puedas tener los argumentos para sentirte atacado con total conocimiento (o alabado) por esta sola mención.

La güiña o Kodkod (nombre que en idioma mapudungun significa “cambio de morada”) es el segundo felino más pequeño y de más restringida distribución del mundo. Está relacionado con el gato montés argentino, pero con la cola mucho más corta y las orejas relativamente más grandes. Vive casi exclusivamente en Chile, entre Coquimbo y Aisén, aunque también lo podemos encontrar en algunas porciones de bosque húmedo de Neuquén y Río Negro en Argentina. Lógicamente, los araucanos le pusieron así por su costumbre siempre errante.

Güiña

Foto: El Mercurio

Los mapuches llaman "Kodkod" a este felino, que significa "cambio de morada".

Podríamos decir que las güiñas son parte de nuestro patrimonio, pero hasta aquí no aventuramos si debemos sentirnos orgullosos por este hecho. A simple vista podría parecerse mucho a nuestro gato casero, pero hay pautas que nos ayudarán a notar la diferencia. Tuve la suerte de tener por muchos años al único ejemplar en cautiverio en el mundo, que fue sacado de la naturaleza por un privado en Temuco que pensó estar ayudando a un pequeño gatito abandonado. Si bien terminó siendo un gato regalón (tras darse cuenta que sus arañazos y mordidas no me amedrentaban), fue un gato de actitud impredecible y de difícil domesticación.

Su color café- amarillento, cola marcada con 12 a 15 anillos negros y extremo negruzco, patas más bien cortas, áreas blancas alrededor de los ojos, orejas con la parte posterior negruzca con una mancha central blanca, plantas de los pies negras y su cuerpo con motas, son signos inequívocos de que estamos frente a esta especie salvaje. Si ninguno de estos signos está en tu gato casero, a pesar de su salvajismo, es que estás sólo en presencia de un gato malcriado.

La güiña tiene una gestación de 2 meses y medio (algo superior a los 60 días de nuestro gato doméstico), con 1 a 5 crías nacidas. No existe dimorfismo sexual (diferencia entre los sexos), por lo que a simple vista, tanto macho como hembra son iguales. Su tiempo de vida es de 11 años. Mi ejemplar duró 13 y murió de un cáncer despiadado. Nunca conseguí un macho para cruzarla. Habría sido hermoso devolver a sus crías a la naturaleza…

Son de hábitos nocturnos y solitarios. Anda en pareja sólo en la época de celo y vive principalmente sobre los árboles. De hecho, es considerado un excelente trepador. Se alimenta sólo de presas vivas, prefiriendo roedores, liebres, aves y animales domésticos. Puede verse cerca de los poblados humanos donde oportunistamente ataca las aves de corral. De esta característica quizás se desprenda el apelativo humano de “güiña” a un ladrón–oportunista.

Es una especie insuficientemente conocida y estudiada (lo que hace difícil encontrar videos por Internet), pero lo que sí se sabe es que en Chile se ha detectado un retroceso numérico en la cantidad de ejemplares. Sus poblaciones están muy fragmentadas, transformándose estas zonas en verdaderas islas genéticas. Está considerada en peligro de extinción y su caza está prohibida. Sus enemigos naturales, aparte del hombre que ha destruido su hábitat natural, son los zorros y pumas.

Resumiendo: Si eres medio solitario y errante, de hábitos más bien nocturnos, oportunista, con sexo no absolutamente definido, que pareces doméstico, pero eres definitivamente salvaje, podremos llamarte “guiña” sin  temor a equivocarnos y espero que la próxima vez que pienses en ocupar este término contra tu mejor amigo no lo hagas, ya que podría estar informado sobre la especie y podrías perder a ese compañero inseparable. Como decía el profesor Mario Banderas: “Ud. no lo diga”.

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