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Consejos para dormir mejor: Qué y cuándo cenar para lograr un descanso reparador

La cantidad de comida, el tipo de alimentos y el horario de la cena influyen en la calidad del sueño.

Somos lo que comemos… y dormimos como cenamos. Los alimentos y el horario en el que se consumen influyen de forma directa en la calidad del sueño, en cómo nos sentimos al despertar y en la posibilidad de bajar de peso.

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Expertos consultados por Infobae se refirieron, en primer lugar, a la cantidad de comida que se ingiere. Cenar demasiado poco impide conciliar el sueño y, además, hace que al día siguiente se sienta más hambre, desayunando o almorzando más de lo que se comería si la cena hubiera sido suficiente.

En el otro extremo, cenar demasiado o muy pesado también es contraproducente: junto con afectar el sueño, al otro día esa pesadez persiste, lo que puede hacer que la persona se salte el desayuno y termine comiendo (mal) entre comidas.

Respecto a qué alimentos comer, los expertos recomiendan incorporar frutas y verduras, ya que aportan energía y fibra, generando sensación de saciedad, pero no pesadez.

En este sentido, la dieta depende también del gasto energético de cada persona: no es lo mismo un oficinista que un deportista o un trabajador que tiene gran gasto físico de energía.

Para quienes tienen trabajos relativamente sedentarios, sin gran desgaste físico, se recomienda cenar platos con más proteínas que grasas y carbohidratos. Las frutas y verduras son una buena opción en todos los casos y se sugiere que ocupen al menos la mitad del plato.

Esto va de la mano con la recomendación de optar con comidas livianas fáciles de digerir, así el cuerpo puede concentrarse en las funciones propias del descanso y no es la digestión.

El horario de la cena también influye en el descanso: “Una cena alrededor de las 19 horas versus 22 horas, mejora el metabolismo, disminuye la presión arterial, ayuda a la digestión, mejora el sueño, la coagulación”, explica a Infobae la doctora Mónica Katz.

Otro de los factores que afecta la posibilidad de conciliar el sueño es el estrés. En estos casos, se recomienda incorporar a la cena proteínas, ya sean de origen vegetal (frutos secos, semillas, legumbres) o animal (carne, pollo, pescado), junto con una porción de carbohidratos, como avena, arroz o quinua.

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