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Review Need for Speed: Un clásico que llega a deslumbrante velocidad

Llegado a la nueva generación en formato reboot, el reconocido juego de carreras regresa a las calles con una impecable presentación visual.

 

Era 1994 cuando irrumpió en el mercado una de las franquicias de carreras más longevas y con seguidores en el mundo de los videojuegos; “The Need for Speed” lo llamaron y desde entonces ha tenido más de 17 versiones una más distinta que la anterior, lo que se agradece, pero siempre primando más la diversión por sobre una simulación real de lo que es manejar un auto a gran velocidad y siempre acompañado de una excelente banda sonora.

Tan abruptos habían sido los últimos cambios (recordemos Rivals, por ejemplo) que se necesitaba volver a las raíces y es por ello que EA, en conjunto con los chicos de Ghost Games, deciden desarrollar este reebot donde primara el tuning y la velocidad ante cualquier otro factor.

Es así como la historia nos presenta como el protagonista en primera persona (igual que lo que se hizo con el nuevo Guitar Hero) en un mundo abierto donde recibimos varias llamadas a nuestro celular con una serie de retos que nos sirven para acumular puntos para mejorar tu auto o comprar otros modelos, todo de manera progresiva para que no sea traumatizante nuestra primera experiencia al volante.

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En el apartado gráfico. Ghost Games ha hecho un trabajo magistral bajo el motor Frosbite 3. Es así como la ciudad es inmensa y tiene enfocada la acción en distintos puntos de ella, pero a diferencia de lo que es Forza 6 donde sí podemos recorrer por donde se nos plazca, acá estamos un poco más limitados y sólo debemos seguir el camino.

Los escenarios de noche sobresalen magistralmente con una fluidez de los cuadros por segundo y los efectos de luz y el agua en la calle, un gran punto a favor. Aunque nos llama la atención porque omitieron la acción a pleno sol, un argumento que a estas alturas dentro del campo de la programación ya es imperdonable, pero asumimos que es por la estética callejera y clandestina de la trama.

El tunning a los autos está muy bien logrado, permitiéndonos estar horas en el garage modificando el aparataje tanto técnico como visual de nuestros coches, siempre y cuando tengamos suficiente crédito el que hayamos ganado en cada uno de nuestros desafíos previos.

En lo que respecta a la experiencia de jugabilidad, ésta apenas ha cambiado en relación a las entregas anteriores, siendo como siempre totalmente arcade y que se haga muy fácil derrapar en las curvas tras un par de intentos fallidos. Lo sí que se echa de menos es la visión de la cámara en primera persona pero pudiendo ver el volante y el panel del auto, un ingrediente que no nos afecta en lo absoluto al desarrollo del juego, pero que siempre se agradece para la inmersión dentro del escenario.

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Hoy como nunca los juegos están muy enfocados al ámbito online, por lo que algo muy criticable es que no nos permita jugarlo de manera que no sea a través de la red, un punto que no era necesario de manera tan estricta y que nos limita a jugarlo en solitario. En cambio el aspecto sonoro es un deleite, en especial con un buen par de audífonos, con una serie de música incidental house.

Need for Speed es un juego que no aporta algo nuevo al género de carreras, pero sin duda recuperó parte de su identidad gracias al trabajo magistral de Ghost Games de convertirlo en una experiencia más que simple, dejando sólo detalles como tarea para la próxima versión.

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