The Legend of Zelda: A Link Between Worlds. La fantasía no cesa

Una saga histórica en la industria vuelve con una propuesta que sin traer conceptos revolucionarios, presenta un completo homenaje a los orígenes de la franquicia, amoldado a las necesidades de los videojugadores portátiles.

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Nintendo cierra el año de manera formidable tirando toda la carne a la parrilla. Era de esperar que todos los ojos, al igual que con “Super Mario 3D World”, iban a estar puestos sobre el último título que trae a Link y todo el universo de Zelda de vuelta.

Tras 27 años de existencia, sin duda un título de la saga que quedó impregnada en las retinas de los videojugadores fue sin duda “The Legend of Zelda: A Link to The Past”, juego que vimos para la Super Nintendo a finales de 1991 y que trajo consigo paradigmas que se mantienen hasta hoy en la franquicia.

Legend Of Zelda

Foto: Internet

A Link Between Worlds” es la propuesta que llega a la Nintendo 3DS y que es un claro tributo al título anteriormente mencionado. A diferencia de títulos como la “Ocarina del Tiempo” o “Windwaker”, volvemos a la vista cenital.

Tras generaciones de paz en el Reino de Hyrule, extrañas pinturas comienzan a aparecer. ¿La razón? Un malvado hechicero llamado Yuga quien busca tener como trofeo a la princesa Zelda y despertar un antiguo mal en este mundo.

En un primer enfrentamiento, el joven Link es convertido en pintura, pero gracias a un amuleto previamente regalado la capacidad de poder explorar ambas dimensiones será parte de su aventura.

Así comienza “A Link a Between Worlds”, teniendo la capacidad de visitar el reino de Lorule y que su principal concepto se basa en un mapa lleno de acertijos y enemigos a derrotar.

Quizás este es un factor enganchador para los que no han estado familiarizados con los primeros títulos de la saga y que garantiza horas de exploración, eso sin contar la cantidad de minijuegos que presenta.

En 15 horas promedio de juego, nos hubiese gustado un mayor trabajo argumental. Y es que a momentos largos el proceso dramático se vuelve nulo, aunque en general la saga no se ha caracterizado por este factor, sino fidelizar a través de la aventura y sus personajes.

Rompe el esquema

Este título en especial rompe el esquema tradicional de la franquicia Zelda en cuanto a la exploración, añadiendo la opción de “Fast Travel” (puntos ubicados en el mapa que permiten llegar a un lugar previamente visitado de manera más rápida) eliminando de paso toda opción de recorrer cada rincón, en virtud del tiempo. Otro detalle que cambia, es que contamos con los objetos desde un comienzo. Es rol completamente tuyo saber ocuparlos, siempre y cuando tengas monedas en tu cuenta, o en este caso rupias (como se le conocen a las piedras).

Para los puristas, el actual Zelda se podría hacer fácil, pero ¿Qué juego de la nueva generación no se mueve bajo ese paradigma?. Particularmente decimos esto, porque hay corazones que restablecen tu energía por doquier y salvo determinados enemigos, el daño no es de verdad significativo.

En especial, su esquema de juego es rápido y ágil, sin complicarnos la existencia más de la cuenta. Un botón para el escudo, un botón para pasar a un mundo y así. Lo mismo pasa con la pantalla táctil de la 3DS, donde congenia perfectamente con el estilo de juego.

“Zelda A Link Between Worlds” es un placer estético, donde el diseño de cada mundo, castillo y detalles de luces son espléndidos. Sin embargo, reducirlo a un par de minutos de análisis es un tanto simplista. Lo mismo va para su orquestada banda sonora.

Este nuevo Zelda no es un juego perfecto, pero sin embargo ofrece añadiduras que se agradecen a una saga que siempre ha sabido reinventarse a lo largo de sus casi 3 décadas. De lo mejor que hemos logrado ver en el catálogo portátil de la gran N.

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