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Amores de oficina, ¿que los hace tan irresistibles?

¿Por qué es tan común? Algunas razones permiten entender este fenómeno que a aveces termina en matrimonio y otras de mala manera.

Las relaciones en el trabajo son más comunes de lo que uno cree. Incluso, la última encuesta de www.trabajando.com dice que el 26% de los chilenos ha tenido un romance en la oficina. Es decir, una de cada cuatro personas que lee esta nota, se siente identificada.

Existen los romances platónicos, como el de Gertrudis, del Jappening con Ja, con su jefe, Don Pío. También los aspiracionales, como pudo haber sido el de Monica Lewinsky con Bill Clinton. Están los idílicos como el de Lois Lane con Clark Kent y los reales, como el de José María Navasal con su mujer Marina.

Amores oficina

Imagen: Francisco Olea

Las relaciones en el trabajo son más comunes de lo que uno cree.

Y la pregunta es ¿por qué es tan común? Algunos dicen que se debe a la cantidad de horas que uno pasa con los compañeros de trabajo. Porque almuerzan juntos cinco veces a la semana, porque se quedan trabajando hasta altas horas de la noche y porque les ha tocado viajar juntos a conferencias. Otros creen que el sólo  hecho de ser “un amor prohibido”, lo hace más atractivo.

Pero esto último se contradice con lo que aparece en el mismo estudio: más de la mitad de las empresas en Chile permite los romances en las oficinas. Es decir, hay “chipe libre”.

Aunque algunos de estos romances terminan en matrimonio y todos los “colegas” son padrinos de la guagua, muchas veces que este tipo de relaciones termina en drama.

Renunciar por amor

Hay casos en que alguna de las partes tiene que renunciar porque se le hace imposible ver a la otra persona rondando por los pasillos. O incluso porque se transforma en un amor obsesivo y uno de los dos no soporta ver al otro (a) con el compañero de escritorio. O simplemente, cuando existe alguna jefatura de por medio y las decisiones se tornan subjetivas.

Otro de los casos más conocidos en nuestro país, son los romances en el Congreso. Por ejemplo, el de Carolina Tohá con Fulvio Rossi. Sus discusiones políticas fueron en público y no lograron separar la vida personal con el trabajo. Su inicio y quiebre fueron vox populi y las  cámaras, testigos de sus diferencias.

Aunque  el dicho popular diga  “ni en la oficina, ni en la cocina, ni con la vecina”, expertos señalan que cuando uno tiene un romance en la oficina, y fructifica, uno es más eficiente en el trabajo.

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