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Jill Biden: La futura primera dama de EE.UU. relata cómo su marido le tuvo que proponer matrimonio cinco veces

La pareja finalmente se casó en 1977.

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La vida de Joe Biden no ha sido fácil. En 1966, cuando todavía era un estudiante, se casó con Neilia Hunter con quien tuvo tres hijos: Beau, Hunter y Amy. En 1972, un terrible accidente automovilístico le quitó la vida a Neilia y Amy, quien apenas era una guagua. Afortunadamente, la vida le dio una nueva oportunidad en el amor, y en 1977 se casó con Jill Biden.

La historia de Joe y Jill quedó plasmada en un libro que ella escribió en 2019, titulado “Donde entra la luz: construyendo una familia, descubriéndome a mí misma” en el cual cuenta cómo Biden tuvo que pedirle matrimonio en cinco ocasiones antes de que ella finalmente, aceptara.

Cuando Jill y Joe se conocieron, ella venia saliendo de un divorcio, lo cual la tenía mas que reticente a casarse de nuevo: “Le pedía a Dios que por favor, no me dejara cometer el mismo error de nuevo” cuenta.

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Sin embargo, la relación funcionaba tan bien que parecía una locura no dar un paso más. Incluso los pequeños hijos de Joe, Beau y Hunter, pedían a su padre que se casara cuanto antes con ella.

La pareja se había conocido en 1975, a través de una cita a ciegas organizada por el hermano de Joe, compañero de Universidad de Jill. En agosto de este año, en su cuenta de Twitter, Jill publicó una fotografía de ambos por aquella época y rememoró cuales fueron las primeras palabras que intercambiaron: “¿Cómo has conseguido este número?” fue lo primero que le dijo a su futuro esposo, antes de coordinar una cita.

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Jill, me dijo Joe unos meses después de su primera proposición de matrimonio, ‘te quiero. Me quiero casar. Quiero que los niños tengan una madre. Ser la esposa de Joe significaría una vida bajo los focos que nunca había deseado. yo era una estudiante universitaria cuando nos conocimos, y me gustaba vivir mi vida anónima. Joe vivía con una visibilidad pública constante” relata.

Finalmente, en 1977, Joe decidió darle un ultimátum: “Una tarde de la primavera de 1977, Joe pasó por mi apartamento de camino al aeropuerto. Se dirigía a Sudáfrica, así que no nos veríamos en 10 días, el tiempo más largo que habíamos pasado separados desde que empezamos a salir. Cuando salía por la puerta, se volvió hacia mí: ‘Mira’, dijo, ‘he sido tan paciente como he podido, pero ha salido el irlandés que llevo dentro. O te casas conmigo o eso es todo, me voy. No lo volveré a preguntar”.

Jill, por fin, aceptó.

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