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Soltera otra vez: ¿Qué pasa cuando ocurre en la vida real?

A Fernanda (es un nombre falso porque pidió resguardar su identidad) le pasó algo muy similar a lo de Cristina, el personaje de Paz Bascuñán.

Parece una pesadilla: 8 años de pololeo, viven juntos, ella tiene el vestido de novia en la cartera pero… aparece una más joven, rubia, estupenda y hasta simpática.

Es lo peor que le puede pasar a una mujer. El primer capítulo de la serie “Soltera Otra Vez” de Canal 13 la rompió, hizo que muchas mujeres se sintieran identificadas, no porque hayan vivido la misma experiencia, sino porque a cierta edad, no es fácil volver a las pistas.

Soltera otra vez

Foto: Canal 13

La protagonista de Soltera otra vez debe “volver a las pistas” luego de ser abandonada por su pareja de ocho años.

Hay que replantearse todo. Desde el escote, la forma de vestir, el maquillaje, el perfume, los temas a conversar, los lugares donde ir, los amigos… Es fundamental dejar atrás el pasado y convertirse en una mujer “reloaded”. Si antes iban a comer con las parejas de amigos al restaurant de moda, ahora hay que ir sólo con las solteras (incluyendo las hermanas chicas y primas de estas) a la discotheque o al bar de turno.

A Fernanda (es un nombre falso porque pidió resguardar su identidad) le pasó algo muy similar a lo de Cristina, el personaje de Paz Bascuñán. Peor aún, ella ya tenía el vestido de novia comprado porque le habían pedido matrimonio.

“Estuve dos meses encerrada, me dieron licencia por depresión. Un día desperté y boté todo lo que me hiciera recordarlo. Desde el wok donde cocinábamos hasta la cortina de baño que él había elegido. Fue partir de cero… con lo único que me quedé fue con el LCD que habíamos comprado juntos. Despechada pero no tonta”, cuenta Fernanda.

Su primera cita pos término, fue traumática. No sabía cómo relacionarse con los hombres. Se le había olvidado coquetear porque cuando lo hizo con su ex, estaba en primer año de universidad.

“Una noche fui a bailar con mis amigas. Primero, me di cuenta que hace años no bailaba y que no sabía ‘perrear’ ; segundo, que las mujeres también podemos tomar whisky y, tercero, que mi anterior pololo me había hecho envejecer”, relata.

Sin embargo, dice, “esas señales ayudaron a reinventarme. A la quinta cita ya era una maestra”.

A pesar de que ahora está acompañada, y dice que encontró a su media naranja, las heridas que le causó su ex no se borrarán nunca. “Trato de gozar con mi actual pololo, como si fuera la última vez que estaremos juntos… uno nunca sabe”.

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