Arquitectura pasiva: Así son las casas donde no hace frío ni calor y apenas gastan energía

Las "passivhaus" son construcciones sustentables y eficientes que reducen el gasto energético.

Prender luces, encender el aire acondicionado en verano o la estufa en invierno: habitar una casa implica un gasto energético que parece inevitable. Sin embargo, la denominada arquitectura pasiva viene a proponer cambios en las viviendas para hacerlas más eficientes.

Cuando se habla de casas “ecológicas”, suelen verse grandes construcciones de alto costo e inaccesibles para la mayoría de las personas, pero las “casas pasivas” demuestran que un hogar puede disminuir hasta en un 90% el consumo energético sin gastar una fortuna en ello.

casa pasiva

Durante el siglo XX, la llegada de los aires acondicionados y distintos sistemas de calefacción hicieron que, en muchos casos, la arquitectura se desentendiera del tema. Así, es de lo más común ver edificios con paredes de cristal que, aunque bonitos, no hacen más que desperdiciar energía.

Berthold Kaufmann, científico senior del Passivhaus Institut de Alemania, explicó a BBC Mundo: “Un 30-50% de superficie de cristal es más que suficiente para obtener la luz necesaria. En un edificio de oficinas, por ejemplo, solo la zona de ventanas que está por encima de los escritorios es útil, todo lo que está por debajo no lo es, hará demasiado calor en verano y se perderá calor por ahí en invierno”.

Ante el aumento del calentamiento global, la arquitectura pasiva propone volver a involucrarse en la eficacia energética. Estos son sus cinco principios, según detalla BBC Mundo:

1. Aislamiento térmico: “En climas fríos es preciso utilizar capas de aislamiento de 20 o 30 centímetros, aunque en climas templados no es necesario que sean tan gruesas”, explica Kaufman.

2. Hermeticidad: las casas pasivas dan especial atención a que no haya ranuras por las que pueda escaparse el calor o que generen corrientes de aire. Incluso se hacen pruebas específicas para revisar que la vivienda sea hermética.

3. Orientación y calidad de las ventanas: la orientación determina cuánto calor entra, de modo que las casas se diseñan pensando en el máximo aprovechamiento de la luz y el calor del sol. A la vez, se usan ventanas de triple vidrio para evitar la pérdida de calor.

4. Reducción de puentes térmicos: se trata de disminuir el uso de elementos que puedan hacer que la temperatura exterior se filtre o que la del interior se escape, como los marcos de aluminio de las ventanas.

5. Sistema de ventilación: el objetivo no es vivir encerrado, sino aprovechar los recursos. Por eso, las viviendas pasivas incluyen un sistema de ventilación mecánica que filtra el aire, para poder ventilar sin abrir las ventanas y usar el propio calor de la casa para calentar el aire que ingresa.

Si bien estos principios suelen aplicarse a viviendas que se construyen desde cero, también sirven para renovar casas ya construidas. El costo, según el experto, es un poco más caro, pero no tanto, rondando el 5% más en comparación con la construcción de una vivienda o edificio tradicional.

Más sobre Arquitectura y Ciudad

Comentarios Deja tu comentario ↓
Ver Comentarios