Avenida 11 de Septiembre: El cambio de nombre y una mirada hacia adelante

Memoria a corto plazo, concepto acuñado por la psiquiatría, no es sólo rememoración al olvido de algo en pocos minutos, sino también a un espacio de tiempo más extenso.

Santiago es una ciudad viva y evolutiva, es la suma de momentos arquitectónicos de su historia, donde la construcción de barrios ha sido uno de sus ejes articuladores. Para identificar estas zonas y sus interiores con parques y calles por tradición se les otorga un nombre simbólico, como fue Avenida 11 de septiembre.

Hace mucho tiempo un hecho propio de la ciudad no traía tanta controversia pública. Una discusión que se había sostenido hace tiempo se votó y aprobó con mucha polémica. Algunos se resistían al cambio por los trámites que deben realizar los comerciantes con la modificación. Pero aquello es un problema práctico en comparación al verdadero trasfondo del contexto histórico.

Si bien ya se pactó el cambio de nombre, el tema sacó a relucir más diferencias que acuerdos. La avenida fue proyectada por el arquitecto Germán Bannen con el nombre Nueva Providencia. No obstante, el alcalde designado de la comuna Alfredo Alcaíno Barros decidió en 1980 que se llamara Av.11 de Septiembre, a modo de conmemorar la llegada de los militares al poder. En los años ochenta las autoridades no consultaron a la ciudadanía esta variación, aunque poco espacio había para rebatir aquello en esos tiempos.

Avenida 11 Septiembre

Foto: Luciano Riquelme

Luego de 33 años volverá a tener su nombre original. Se intentó antes su rectificación, pero todas fueron negadas por el ex alcalde Cristián Labbé. Algunoa voces apuntaron que la iniciativa era un capricho de parte de la nueva alcaldesa Josefa Errázuriz, sin embargo, se debe aclarar que su propuesta siempre estuvo en su programa de campaña.

Memoria a corto plazo, concepto acuñado por la psiquiatría, no es sólo rememoración al olvido de algo en pocos minutos, sino también a un espacio de tiempo más extenso. Pese a los casi 40 años, para algunos el 11 de septiembre de 1973 es la fecha histórica más fresca que persiste en la memoria colectiva.

Por ello, aún continúa abriendo una serie de debates hasta por el nombre de una avenida. Situación que no pasa con otras calles con fechas, por ejemplo 12 de octubre “Día de la raza”, que si bien posee una carga histórica no apela un vínculo cercano en la sociedad.

Comuna emblemática

También otro factor de tanta cabida del tema es porque acontece en una comuna emblemática de la capital. Al menos existen cinco avenidas, 23 calles y tres pasajes denominados 11 de Septiembre a lo largo del país. Frutillar, Nueva Imperial, Rengo, Coquimbo, Pedro Aguirre Cerda, Carahue son comunas donde también se instaló el debate de modificar aquella denominación. Algunas localidades ya concretaron el cambio sin el impacto de Providencia, pero que aparezca el debate en otras realidades demuestra que es un tema sensible y transversal. Santiago no es Chile.

Una vez recorriendo la feria artesanal de Santa Lucía había un puesto que vendía tazas con la foto de Augusto Pinochet. A la locataria le pregunté ¿Por qué las vende? “Los turistas lo piden, es parte de nuestra historia, no lo podemos negar”, respondió.

Cuántos lugares de las ciudades del país deben recordar a la figura de ex presidente Salvador Allende, quien además posee una estatua en la plena Plaza de la Constitución. En consecuencia, ¿existen personajes que deben ser recordados y otros olvidados de la memoria colectiva?

La historia no tiene una sola versión, es tan subjetiva como el periodismo. Para bien o para mal hay ciertas fechas que son parte de nuestra historia, aunque las queremos olvidar sirven para seguir creciendo. Lo de Providencia es tan similar como la vida misma.

Respecto si el cambio se debió dirimir con un referéndum ciudadano, la decisión tomada a través del concejo municipal fue la correcta. Providencia se volvió tan céntrica, en especial para trabajadores quienes muchas veces pasan y conocen mucho más allí que de sus propias comunas donde habitan. Este lugar de Santiago le pertenece tanto a quienes transitan como de sus residentes. La consulta no era una opción integradora.

Avenida 11 de septiembre, con el paso del tiempo  estuvo sujeta a la interpretación, aunque fuese concebida para solemnizar la irrupción militar. No obstante, la ciudad se debe construir respetando lo sentires de toda la gente. El quiebre institucional dejó una tremenda herida cuyos derechos fueron vulnerados. Por ello, como ejercicio de empatía al otro, en un modo de conciliar con el dolor de algunos el cambio puede parecer correcto. Más allá de la visión política personal, apelo al lado humano de cada uno.

Pudo haber sido con un nombre más conciliador, pero “Nueva Providencia” es una realidad. Esperemos que ese “Nuevo”, signifique también un nuevo momento para la comuna con su actual administración y además otros aires como sociedad.

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