Cierre de El Patio: Providencia pierde su identidad

El Patio, este oasis de Providencia, que estuvo conformado por variopintas tiendas y dio cabida a la cultura nacional, pese a sus cuatro décadas de existencia tuvo un abrupto final.

El fin de la galería El Patio da lugar a una torre de 21 pisos. Un hecho que demuestra que los proyectos inmobiliarios se imponen por sobre el patrimonio cultural de la sociedad y evidencia carencias legislativas para preservar estos lugares.

El Patio, este oasis de Providencia, que estuvo conformado por variopintas tiendas y dio cabida a la cultura nacional, pese a sus cuatro décadas de existencia tuvo un abrupto final.

En los años 60 concebido como una galería de arte en donde Violeta Parra expuso sus telares, con el tiempo mutó para albergar a las nuevas tendencias culturales del país como librerías feministas, los primeros sonidos de Los Tres y lecturas de tarot de Alejandro Jodorowsky. Durante su existencia también recibió visitas ilustres como fueron el pintor Oswaldo Guayasamín, el cantante de Manu Chao e integrantes del Cirque du Soleil.

Cierre El patio

Foto: Sergio López

La galería surgió cuando los habitantes del lugar, el constructor Arsenio Alcalde y el pintor Pablo Burchard decidieron unificar sus patios para desarrollar un proyecto cultural.

El Hogar de Cristo, que heredó la propiedad del artista Buchard, y la familia Alcalde, decidieron vender el terreno de 1.000 m2 a la constructora Santolaya para construir una torre de oficinas. De este modo, se sepultan infinitas historias cultivadas por sus míticos locales como el bar Phone Box y la tienda de ropa masculina, Los Trapos.

Tras el fin de El Patio, surgen varias reflexiones e interrogantes sobre el futuro de la ciudad. Si bien, este espacio pertenecía a privados adquirió tanto simbolismo y carácter de identidad que parecía  pertenecer a toda la sociedad.

Pese a aquello, nunca alcanzó a ser protegido por la Ley de Monumentos. Ninguna organización ciudadana reaccionó a tiempo ni el Consejo de Monumentos Nacionales gestionó su protección.

Posiblemente, El Patio no califica como un emblema patrimonial como La Moneda o el  Club de la Unión y su cierre pase inadvertido para el país. Sin embargo, poseía una rica historia cultural y armonía arquitectónica, rasgos suficientes para haber sido preservado en el tiempo.

Cabe destacar otro importante factor, en la galería sus visitantes transitaban libremente y estaba abierta durante la mayoría del año, en contraposición a los hitos patrimoniales que tanto se cuidan y sólo se pueden conocer en el “Día del Patrimonio”.

La ciudad seguirá creciendo, pero el desarrollo de las inmobiliarias debe tener mayor fiscalización de las instituciones gubernamentales y ciudadanía para que oasis como El Patio no se sigan extinguiendo en Providencia y en la capital.

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