Luchador chileno se cuadra con trabajo voluntario durante la cuarentena y reemplaza a conserjes

Andrés Ayub, ganador de medalla de plata en los Juegos Panamericanos del 2015, cumplió turno de noche en el edificio donde vive.

Guía de: Artes Marciales

Los complejos momentos que ha debido enfrentar el planeta en los últimos meses fruto del coronavirus ha sacado en muchos casos lo mejor de las personas. Imágenes y ejemplos sobran.

Afortunadamente, y teniendo en cuenta que Chile no ha estado ajeno a los problemas, los deportistas han realizado importantes esfuerzos para ir en ayuda de la comunidad de salud, la población y sus vecinos en general.

andres ayub

A la publicitada campaña de Arturo Vidal, Gary Medel y Marcelo “Chino” Ríos, quienes donaron una importante cantidad de dinero a la Cruz Roja, se sumó en las últimas horas el campeón panamericano de lucha grecorromana Andrés Ayub.

Ayub, que se desempeña exitosamente como pocos en el mundo del deporte, decidió ofrecerse voluntariamente para cubrir los turnos en conserjería en el edificio donde vive, en la comuna de Ñuñoa.

“Donde yo vivo son dos torres de cuatro pisos, con 70 departamentos en total. Los viejitos no se atreven a salir y los conserjes, que casi siempre viven más lejos de los edificios de donde trabajan, no pudieron cumplir algunos turnos por el toque de queda”, contó el propio deportista al diario Las Últimas Noticias.

Además, el luchador señaló que la administración propuso este sistema a los residentes ante la falta de personal diario, siendo él mismo quien se atrevió a dar el primer paso y tomando la delantera a sus vecinos, lo que lo ha llevado a entender más esta realidad laboral.

andres ayub

“En realidad el trabajo fue algo distinto y ahí es cuando uno valora los esfuerzos que hacen ellos. Trabajar de noche y lejos de casa, tiene su sacrificio”, reflexionó el medallista de plata en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, categoría 130 kilos.

Respecto a algunas anécdotas en la jornada de trabajo que se extendió por cuatro horas, Ayub contó que se entretuvo con el zoom de las cámaras de vigilancia: “Fue como una especie de juego. Tenía varias pantallas y me dí cuenta que una cámara incluso daba hasta mi terraza, así que la voy a tener que mover”, bromeó.

A Ayub también le tocó hacer aseo y limpiar con cloro los ascensores, aunque lo que más le llamó la atención fue que “una señora sacó a pasear un perro y unos detectives la detuvieron por andar sin salvoconducto”.

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