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Peugeot 308 CC: Placer a cielo abierto

Sus avances en materia de rigidez lo convierten en una de las mejores alternativas de cupés del mercado.

Por allá por 1995, me encontraba en lanzamiento mundial del Peugeot 406 Coupéen Jordania. Para matizar un poquitín el evento, los chicos de Peugeot habían organizado un recorrido hacia el monte Nebo –el lugar desde donde se afirma que Moisés vio por primera vez la Tierra Prometida-. Allí hay un notable monasterio franciscano de épocas medievales que valía la pena ser visitado.

Peugeot 308 cc

Foto: Peugeot.

Este es el mejor convertible que ha desarrollado la marca francesa.

Pues bien, ese recorrido, de tal vez 100 kilómetros o algo así, había que hacerlo en elPeugeot 306 Cabriolet, que había sido presentado un año antes. Como es lógico, abordé el ejemplar que me asignaron y, ataviado con una kefia al estilo árabe, destrabé el techo para plegarlo y disfrutar del sol jordano.

Todo anduvo bien hasta que empecé a trepar la carretera que subía hacia la cima del Nebo. Ahí, el camino dejó de ser tan impecable como había sido hasta entonces, para convertirse en un trazado con asfalto fracturado y toda clase de “eventos”.

El retrovisor del parabrisas empezó a vibrar, se sentían golpes en la columna de dirección y el arco del parabrisas se sacudía como si tuviera parkinson. Era casi como viajar en una Ovalle Negrete, pero de las destartaladas.

Fue mi primera lección con un convertible: como no tienen techo, estos autos carecen de la rigidez estructural de los sedanes o cupés, así que tienden a torcerse y a zarandearse en caminos malos.

Ese día también supe qué auto no querría tener.

Por eso es que me alegró tanto que ahora el nuevo Peugeot 308 CC, que se lanzó en Chile la semana pasada, sea tan diferente en esos aspectos. De hecho, el nuevo 308 CC es el mejor convertible que le he probado a Peugeot.

Y esto no es pura lisonja teórica, ya que manejé este modelo tanto en el circuito de Interlomas, cerca de Temuco, como en la carretera hacia Lonquimay. Ahí quedó claro a partir de lo empírico que entre el 306 Cabriolet y el 308 CC dos generaciones de diferencia significaron saltos cuánticos en materia de dinámica de manejo y tecnología.

Peugeot 308 cc

Foto: Peugeot

Con el techo metálico desplegado, la rigidez mejora considerablemente.

Por supuesto, esos cambios nacen con la incorporación de un techo plegable metálico a partir del 206 CC en 2000, cuando se retomó una idea que la propia Peugeot había tenido con el 301 Eclipse de 1932. Otras marcas hacen lo mismo actualmente, de modo que los cupés convertibles se volvieron una moda.

Claro, con un techo metálico, al menos cuando está encajado con el parabrisas, la rigidez torsional mejora sustancialmente, ya que se convierte en un cupé.

Además, un techo metálico impide que los amigos de lo ajeno o los vándalos que siempre sobran, hagan de las suyas con el auto.

En la serie 3 de la marca francesa, la incorporación de estos techos comenzó con el 307 CC, que se lanzó a la prensa mundial en Francia en 2003. Este modelo que fue un clarísimo avance respecto del movido 306 Cabriolet.

No obstante, un techo duro no basta. En el Peugeot 308 CC, así como en todos los convertibles, es necesario compensar la ausencia del techo con refuerzos extra. En este caso, hay una serie de vigas de acero formando un tramado bajo el piso del auto, mientras que el arco del parabrisas y los arcos antivuelco traseros están hechos de acero extrarresistente, tanto para formar una cápsula protectora para los pasajeros, como para mejorar la anhelada rigidez.

En fin, el nuevo 308 CC consigue eliminar esas molestas vibraciones casi por completo, con lo que sus atributos como auto de placer quedan subrayados.

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