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Científicos aconsejan permitir a los adolescentes que se levanten más tarde para que mejoren sus notas

Experimento determinó efectos positivos en jóvenes que se integraron más tarde a la jornada escolar.

Uno de los problemas más comunes que enfrentan los padres de adolescentes en la actualidad es conseguir que éstos se levanten temprano para que cumplan con el horario de sus establecimientos educacionales. Esto generalmente ocurre porque los jóvenes ya no quieren irse a dormir temprano, aun cuando saben que eso les provocará somnolencia al día siguiente.

Debido a que esta problemática es bastante habitual, un grupo de científicos se dispuso realizar un experimento proponiendo un nuevo horario para el comienzo de las clases para ver si, de esa forma, se puede mejorar el rendimiento escolar.

Para ello los especialistas pusieron a prueba un nuevo horario en dos institutos de Seattle, Estados Unidos donde la hora del comienzo de las clases pasó de las 7:50 a las 08:45 horas.

Foto: inova.com.mx

Foto: inova.com.mx

Los resultados del estudio, que fueron publicados en “Scientific Reports”, determinaron que las 7 horas y 24 minutos de sueño que, de media, registraron los jóvenes del experimento que usaron pulseras que monitorearon su descanso, están lejos aún del objetivo. Sin embargo, “restablecen los valores de sueño presentes varias décadas antes de que las tardes con entornos vivamente iluminados y el acceso a pantallas luminosas fueran comunes entre los adolescentes”, destacan los investigadores.

En cuanto al rendimiento, tras dormir en promedio 34 minutos más de lo habitual, los adolescentes que participaron del experimento aumentaron en un 4,5% sus calificaciones escolares.

Los científicos concluyen que algunos de los factores que la biología de la adolescencia que explican las peculiaridades son que el ciclo circadiano se alarga en esa etapa de la vida, mientras que la sensibilidad, que hace que las personas despierten, disminuye. Por otra parte, también hay cambios fisiológicos que ayudan a los jóvenes a permanecer en estado de vigilia.

De esa forma, señalan los expertos, iniciar las clases muy temprano hace que los alumnos acusen el sueño perdido lo que deriva no solo en un menor rendimiento académico, sino que además la falta de sueño afecta a la piel y engorda.

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