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La dieron por extinta hace 130 años hasta que una estudiante la encontró viva y la fotografió

En medio de una selva nativa, algo brilló de lejos. Cuando se dio vuelta, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo.
Foto: Marta Skowron Volponi

Foto: Marta Skowron Volponi

“Polilla Oriental Azul”. Así se conocía comúnmente a esta hermosa polilla azul, que la única vez que alguien logró capturarla fue en 1887; hoy se encuentra en el museo de historia natural en Viena, Austria.

Luego de eso, la dieron por extinta, hace más de 130 años, hasta que la estudiante, Marta Skowron Valponi, encontró un espécimen mientras estaba en un bosque de Malasia, que tiene curiosamente una antigüedad de más de 130 millones de años.

Foto: Paolo Volponi

Marta caminando en el bosque en Malasia. Foto: Paolo Volponi

Marta decidió relatar su experiencia y descubrimiento en este blog, y en Guioteca te contamos de este increíble hallazgo.

“La selva tropical primitiva de Malasia es el lugar más hermoso de la Tierra. Una vez que entré, supe que tenía que regresar. Y he regresado cada vez, durante los últimos seis años”, parte contando Marta.

Era una mañana calurosa y ya estaba dentro de la jungla Taman Negara, de 130 millones de años de antiguedad. Las sanguijuelas se le pegaban a la pierna, pero las sacó y siguió caminando. Paolo Valponi la acompañaba, un cineasta de naturaleza.

Tomaron un camino abandonado, a tres horas del campo base. “Habíamos encontrado ese lugar un año antes cuando buscaba mi primera especie recién descrita de mariposa nocturna, Heterosphecia pahangensis”, sigue contando Marta.

Para su doctorado, estaba estudiando la trayectoria de vuelo de las polillas y comparándolas con las de abejas y avispas. Ese era el objetivo de su aventura y por eso necesitaba a Paolo, para que grabara dicha trayectoria.

Según cuenta, llegaron hasta un rio cristalino lleno de insectos en la orilla, entonces Marta, pensativa, mira hacia abajo y ve la pollilla azul brillante, especimen extinto hace 130 años. Cuando va a fotografiarla y decirle a su compañero que la filme, había desaparecido.

Pero decidió no moverse del lugar hasta verla de nuevo, “estaba convencida de haber visto una especie única (tal vez nueva para la ciencia) y decidí no dejar de buscar hasta encontrarla”, dijo Marta.  Entonces pasó exactamente lo que quería; un destello al otro lado del río la hace mirar y ahí estaba, azul y brillante.

Foto: Marta

Foto: Marta Skowron Volponi

Cruzan ambos el río tranquilamente para poder tener los registros del espécimen: “Alas transparentes con un brillo azul a la luz del sol, patas blancas y azules peludas, y una trompa larga completamente funcional, una pieza bucal característica de mariposas y polillas”, dijo Marta, y que fue esa última característica la que la hizo darse cuenta que no era una abeja, como pensó en un principio.

Aquí te dejamos un video de su aventura:

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