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Man of Steel bajo el escrutinio del Cómic: ¿Logra pasar la prueba?

La reciente entrega cinematográfica sobre "El Último Hijo de Kriptón" pasa la prueba como el regreso que siempre quisimos los fans de Superman. ¿Las razones? Aquí están.

Voy a ser directo: Me gustó Man of Steel. No es una película perfecta (de hecho dista mucho de serlo), pero me gustó. ¿Qué es lo que me gustó? Simple. En esta película, vi a Superman.

Harta agua ha corrido bajo el puente desde las cintas de Richard Donner y Christopher Reeve, específicamente desde Superman II, esa gran película que enfrentaba al Hombre de Acero con el General Zod y sus secuaces (los Bee Gees, como los bautizó chistosamente en su crítica el sitio loserpower.org) y que sería la última representación digna del primer superhéroe de la historia. No en vano, Superman II aún encabeza los ránkings de las mejores películas de superhéroes. Posteriormente, ni Dean Cain en la serie de “Lois and Clark: The New Adventures of Superman”, ni Brandon Routh en “Superman Returns”, ni menos Tom Welling en “Smallville”, lograron entregar una versión digna del personaje, aunque convengamos que la responsabilidad no sería sólo de ellos. Ningún proyecto dio el ancho para llevar al cine o la televisión al complejo universo de Superman, hasta ahora.

Man of Steel (del director Zack Snyder) viene a contarnos nuevamente el origen de Superman, pero de manera mucho más compleja que las versiones anteriores. Parte mostrándonos un mundo kryptoniano a punto de morir (que visualmente me parece es incluso superior a la ambiciosa Avatar), pero que alcanzamos a asimilar como avanzado y muy distinto a la tierra. En él, Jor-El (Russel Crowe) es un científico que plantea que Kryptón está a punto de estallar. En medio del caos, el General Zod se rebela contra el consejo y pretende dar un golpe de estado (o pronunciamiento militar, para no herir susceptibilidades). En medio de los temblores y erupciones, Jor-El envía a su hijo a la tierra, donde sabe que será un ser poderoso y que nos enseñará “a creer”. En paralelo, el brutal General Zod y sus secuaces son enviados a la Zona Fantasma, una cárcel interestelar desde la que será liberado a raíz de la explosión de Kryptón. Así, este villano decide emprender la búsqueda de “El último hijo de Kryptón” por distintos planetas para reclamarlo como su prisionero. Pero cuando llega a la tierra, se encuentra con que los krytonianos adquieren poderes gracias al sol amarillo, así que decide quedarse en nuestro planeta junto a los suyos, claro está, exterminando a la raza humana.

Toda esta historia, se intercala con flashbacks que dan respiros necesarios a la abrumadora acción, para mostrarnos lo mejor de la película: el viaje introspectivo de este niño/joven/hombre buscando su lugar en el mundo y en el universo, la manifestación de sus poderes y cómo su padre adoptivo Jonathan Kent (emotivamente interpretado por Kevin Costner), en la sencillez de un hombre de campo, trata de dar amor, consejos y valores a un niño caído del cielo para cambiar a toda la humanidad. Y no solo a cambiarla, también a defenderla. En Man of Steel, vemos a este introspectivo Kal-El.

Así, en esta cinta, Superman no salva a un gatito de un árbol, ni detiene un asalto a un banco, ni salva a una abuelita de ser atropellada. En Man of Steel, Superman se ve de golpe enfrentado a la amenaza mundial que significa la apareición del General Zod y sus soldados kryptonianos, villanos que lo llevan apenas se pone el traje de Superman, a explorar los límites de sus superpoderes en combates que parecen sacados de Dragon Ball Z, y que plantean un nivel superior en cuanto a acción en películas superheróicas. Las batallas son épicas, catastróficas, y con un nivel de destrucción impresionante. Son a ratos agotadoras y entremedio hay diálogos burdos y gratuitos, pero las peleas harán dudar a esos ingenuos ñoños que dicen que Gokú le ganaría a Superman. Claro, porque en esta película vemos un Superman más acorde a los tiempos que corren, dejando de lado la ingenuidad y haciendo uso de todo su poder, al ritmo de la potentísima música compuesta por Hans Zimmer. En Man of Steel, al fin vemos a Superman como el más poderoso de los superhéroes.

El coqueto momento en que Lois le pregunta por la S, y Superman responde "de donde vengo, es un símbolo de esperanza".

Un punto aparte merece la aparición de Lois Lane, sagaz reportera en una de sus mejores representaciones. Amy Adams luce como curiosa, audaz e inteligente en la búsqueda de lo que sea que quiera saber. Con Henry Cavill exudan química y la pareja tiene en esta versión una de sus más afiatadas interpretaciones. En Man of Steel, vemos la relación de Lois y Clark Kent.

Para el común de los mortales, Superman puede ser un personaje simple, que se saca los anteojos de Clark Kent y sale volando a salvar el mundo. Pero no es así. Aunque nos hayan enseñado que Superman tiene una doble identidad, en realidad, el personaje está compuesto por tres personalidades, y eso es el principal logro de Man of Steel: mostrarnos al desorientado Kal-El, al poderoso Superman y al humano Clark Kent.

A nivel simbólico, esta película presenta a un Superman con muchos paralelismos mesiánicos: la “trinidad” encarnada en una sola persona, el que tenga 33 años, la presencia constante de su padre (el kryptoniano Jor-El) como una entidad reveladora y guía de los pasos de su hijo en la tierra, que la S en el pecho representara la esperanza, en fin. Man of Steel nos presenta a Superman como “aquél que vino desde el cielo, se hizo hombre y salvó a la humanidad”. Si para promocionar la Superman de Richard Donner, protagonizada por el mítico Christopher Reeve, la frase publicitaria era “Usted creerá que el hombre puede volar”, para promocionar Man of Steel , bastaría con “Usted creerá”.

¿Tiene elementos de los cómics? Claro que sí. Hay elementos de “El Hombre de Acero” de John Byrne, de “Tierra Uno”, de “Birthright”, la personalidad de “All-Star Superman”, escenas de destrucción de Metrópolis y diálogos con Lois que parecen inspirados en “La Muerte de Superman”, el traje es muy similar al de los “Nuevos 52”, la inspiración espiritual aparece en “Por el Mañana”, en fin. Si los comiqueros quieren referencias a los cómics, las encontrarán.

Para cerrar, me parece que tal vez “Man of Steel” debió llamarse “El Último Hijo de Kryptón”. Creo que, humildemente, define mejor el espíritu de la película: el viaje de Kal-El para transformarse en un símbolo de esperanza. Pero también es entendible que apostaran por garantizarnos desde el nombre de la película en adelante, que al fin veríamos en la pantalla al más grande de todos los superhéroes. Que por más baches que tuviera la película, sólo necesitábamos ver a Superman. Verlo para tener esperanza. Ver para creer.

Como siempre, te invito a comentar.

@elfafosaez

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