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Muerte de Joe Kubert, una verdadera leyenda del cómic

Otro grande del noveno arte nos deja y mientras lloramos su partida, recordamos su maravilloso legado.

El gran Joe Kubert.

Mientras el mundo entero estaba pendiente de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos, a través de las redes sociales se confirmaba la muerte de Joe Kubert, a los 85 años de edad, una verdadera leyenda del cómic.

Kubert (estadounidense, hijo de inmigrantes polacos) fue un incansable. Sus lápices y pinceles pasaron por personajes como Tarzán, Hawkman, (uno de sus más reconocidos trabajos superheroicos) y fue también pieza clave de la línea bélica de DC, con títulos como el As Enemigo, Out Army of War (donde creó a su clásico personaje Sgt. Rock), GI Combat, The Haunted Tank, Tor, el Soldado Desconocido, entre muchos otros.

Fue tan influyente su trabajo en los comics de guerra de la editorial, que llegó a ser director y supervisor de esta área de DC Comics. A lo largo de su carrera, Kubert obtuvo premios Eisner y Harvey, premios de la National Cartoonists Society, y ya era parte del Jack Kirby Hall of Fame, como también del Will Eisner Comic Book Hall of Fame.

Para definir a Joe Kubert, faltan palabras, pero si hay una que resume su partida es “legado”. Además de su trabajo, los premios y reconocimientos, la influencia de muchos dibujantes, Kubert aportó a la industria del cómic un legado concreto difícil de igualar.

Joe Kubert rodeado por muchos de los personajes que él dibujó.

Luego de terminar su etapa en los lápices de Tarzán, en 1975, fundó la Kubert School, en Dover, New Jersey, un lugar en el que él sería el maestro para todos quienes tuvieran el talento, el potencial y las ganas de transformarse en dibujante profesional de comics.

De su academia, salieron dibujantes que hoy son consagrados, tales como Amanda Conner, Rags Morales, Alex Maleev y Adam Warren. Como si eso no bastara, Kubert heredó a dos de sus hijos, parte de su talento: Adam y Andy, profesionales destacados dentro de la industria. Ellos, lejos de vivir bajo su sombra, supieron aprovechar el lujo de tener a un maestro en su propia casa (aunque tuvieron que pasar por la Kubert School como alumnos) y varias veces hicieron equipo juntos. Es más, en uno de los títulos de la serie Before Watchmen, específicamente en Nite Owl, en gran Joe entintaba a su hijo Andy. Así, a los 85 años, trabajando como si tuviera 25, nos deja un grande, a quien nunca lo abandonaron ni las ganas ni el talento, sólo le falló el cuerpo.

En este link, podrás revisar 25 portadas clásicas del gran Joe Kubert.

Como siempre, te invito a comentar la partida de esta leyenda entre leyendas.

@elfafosaez

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