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El valor de la planificación para el éxito de nuestro emprendimiento

La planificación y orden de las ideas son los dos ingredientes que permiten al emprendedor avanzar en sus proyectos sin sentirse abrumados ni acumular tareas pendientes.

Los emprendedores somos los conejillos de india de nuestras propias ideas. Se nos viene a la mente un nuevo producto, un método, e inmediatamente nuestras piezas interiores comienzan a girar en torno a cómo esa idea podría llegar a funcionar y cuáles son sus beneficios y sus proyecciones.

Sin embargo existen ciertos aspectos que, como constructores de nuestro propio futuro, debemos aprender a administrar para que estas ideas no se diluyan en el tiempo y puedan convertirse en una base sólida para transformar una simple idea en un negocio rentable tanto en lo económico como en lo profesional.

Ideas hay muchas, lo que escasea es la metodología de trabajo y en este punto es en el que me quiero enfocar para ayudarte a organizar tu trabajo. La organización es parte importante de la metodología, ambos imprescindibles para que al final del día te vayas a casa con la sensación de haber hecho bien tu trabajo y despertar a la mañana siguiente con las ideas claras sin agobiarte por una interrogante muy común que recorre las mentes de muchos emprendedores: “y ahora qué hago”. En este punto es necesario acotar que la mayoría de los fracasos se sustentan principalmente en la falta de organización y no en la idea de negocio.

planificacion

Los siguientes son los puntos que adquieren mayor importancia a la hora de comenzar un emprendimiento. Y aunque podrían parecer básicos, te aseguro que muchos de ellos son saltados por la premura y las ganas de llevar adelante la idea y convertirla en un emprendimiento lo más rápido posible, sin planificación previa.

Planificación

¿Cuántas veces te has detenido a pensar “qué viene ahora”? Incluso cuando tienes las ideas claras y habías “pensado” en cada paso a seguir, es posible encontrarse con obstáculos que te obligan a cambiar tus planes. Si no existe una detallada planificación que incluya un “plan B” en cada etapa va a ser muy complicado seguir adelante cuando percibas que algo no está avanzando como lo deseas. Y es que por sí mismos los deseos simplemente no son una buena forma de comenzar si no se acompañan de una estructura concreta.

Todos quienes emprendemos en nuestras vidas queremos que nuestras ideas se concreten en el menor tiempo posible, y para ello tenemos el instinto de comenzar de inmediato “haciendo” en lugar de comenzar por lo que es el principio básico de todo proyecto: la planificación.

¿No te ha sucedido en el pasado que al final del día sientes que has perdido el tiempo y que no has avanzado nada? ¿O que el trabajo ha comenzado a acumularse en el escritorio y al revisar   te das cuenta que si te dedicas a los pendientes del día anterior perderás toda la jornada, acumulando más pendientes para el día siguiente? Estas situaciones son las que desaniman finalmente a los emprendedores. Se sienten sobrepasados al entregar tarde los trabajos y el exceso no permite avanzar en la idea original ni completar los demás compromisos a tiempo.

La solución es tan simple como aprender a planificar, un concepto que no tiene ninguna complejidad salvo la de sentarse el tiempo suficiente al inicio de un proyecto para revisar qué es lo que necesita para llevarse a cabo, qué tareas requiere, a quiénes involucra, el financiamiento y cuánto tiempo necesita para completarse. Los profesionales que trabajan en proyectos de largo plazo como los relacionados con la construcción, la informática y otros que además requieren de variados recursos, usualmente diseñan para esto una carta Gantt, que es la forma de organizar las tareas, plazos e ir revisando los avances del proyecto. Los emprendimientos más rápidos y de menor complejidad  también necesitan un símil, que podría perfectamente llevarse con una simple planilla de cálculo (Excel o similar) en la que podremos observar cada día qué nos toca hacer y cómo va la planificación.

¿Parece complicado? El truco de una buena planificación está en utilizar los primeros días de nuestro proyecto para elaborar una estrategia y estudiar los pasos a seguir. Luego hay que establecer plazos para cada uno de los pasos establecidos. De esta forma podrás apreciar tus avances y acelerar cuando sea necesario.

Focalización de Tareas

Una vez que tienes claras tus tareas del día, debes centrarte única y exclusivamente en ellas. Todos, sobre todo los emprendedores,  nos sentimos humanos superdotados capaces de hacer varias cosas a la vez. Sin embargo cada vez que desviamos nuestra atención hacia acciones que no tienen que ver con nuestro proyecto, perdemos el tiempo y esto alarga nuestra jornada hasta que llega el punto en que llegamos a la excepción del “mejor dejo esto para mañana”. No existe nada más nocivo para el avance de un proyecto y una percepción sana del mismo que la acumulación de tareas atrasadas. Y si estos retrasos son provocados por dedicarnos a mirar qué pasa en Facebook o involucrarnos en una activa conversación por WhatsApp, la sensación que nos quedará será la de que somos los causantes directos de un incipiente fracaso, que siempre comienza por sentir que no nos es posible llevar adelante el proyecto por falta de tiempo.

Somos nosotros mismos quienes planificamos nuestros tiempos, y somos los únicos llamados a cumplir con estos. Todas las distracciones son obstáculos que debemos aprender a sortear. Aprende a planificar tus actividades para darle orden y una estructura concreta a tus proyectos, al tiempo que inyectas disciplina a tu trabajo para que tus objetivos se cumplan de acuerdo a lo planificado.

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