¿Se puede educar a los hijos si estás trabajando?

Organizar el día para poder compatibilizar el trabajo con la educación de los hijos puede resultar todo un dilema. ¿Cómo hacerlo para apoyar la educación de los niños cuando los tiempos de trabajo juegan en contra?

Guía de: Educación Para Niños

Son las 6:45 de la mañana, suena el despertador y sin muchas ganas me levanto. Enciendo la estufa, para que los niños no se mueran de frío al vestirse, voy a la cocina, preparo el desayuno y comienzo a despertar a la tropa. Aunque mi marido me ayuda en todo debo confesarlo: esta es la parte más difícil del día.

Recién a las 07:50 y cuando más de alguno me reclama estar muy enfermo (solo para no ir al colegio), se suben al auto y se van al colegio (por suerte el colegio está cerca).

Mientras tanto me ducho y luego aprovecho el poco tiempo que me queda para estar con la más chica (2 años).

Educar hijos

Foto: Sergio López

La clave para educar a los hijos trabajando es aprovechar los pequeños momentos.

08:30 llega la nana, le doy un par de instrucciones para el día y me preocupo de salir como una delincuente (escapando para que la pequeña no se dé cuenta). Luego, camino a la oficina, me pregunto si mi princesita habrá llorado, si pregunta por mí o no; en fin, el típico sentimiento de culpa.

Luego a producir. Cuando son las 12:45 me tengo que ir volando a buscar a mi hija de 5 años que sale a las 13:00 hrs. Y entregar los almuerzos a los otros 4 niños. Corro a la casa a buscar los almuerzos, tomo a la más chica, que está esperando por su carrete del día, y me voy.

Hora de almuerzo en casa, aprovecho de comer con las 2 menores (aunque preferirían estar viendo tv.) y mi marido. Les enseño algunos modales en la mesa y partimos de vuelta al trabajo (son las 13:50).

Luego por la tarde hay que ir a buscarlos nuevamente, escuchar cómo les fue en el colegio y planificar el estudio. Luego me vuelvo a la pega con una lista interminable de encargos (materiales para el otro día, compra de imprevistos varios y como no, cositas ricas). A esta altura ya son las 16:30.

Ya son las 19:00 y estamos de vuelta en casa. Vemos los temas pendientes, apoyamos en las tareas y estudios (¿cuánto falta para el viernes?).

Al rato el baño de los niños mientras mi marido aprovecha con los más grandes de conversar, jugar wii o ver algo en la TV. Después viene la comida, contar cuentos a las más chicas y a dormir (son las 22:00).

Aprovecho de comer algo rico con mi marido, conversar un poco, ver el reality (a esa hora no queda cabeza para  ver otra cosa) y a dormir (son las 24:00).

En resumen para lograr estar presentes en la vida de los hijos y participar en su crianza hay que aprovechar los pequeños momentos que tenemos para acercarnos. Escuchar sus inquietudes y dejar una huella en ellos. Aunque los tiempos son muy reducidos y a veces el día a día trata de ganarnos, tenemos que tratar. De poder, se puede.

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