¿Cómo debería ser el maestro perfecto? El inesperado veredicto de los alumnos

Para muchos un profesor ideal es aquel que domina su área a la perfección y logra que los alumnos alcancen los objetivos que se plantean a comienzos de año. Pero para los estudiantes un buen profesor es mucho más que eso...

Guía de: Educación Para Niños

Desde la perspectiva de algunos, el maestro perfecto es aquel que dicta una clase magistral y que además aconseja lecturas de complemento para mejorar el aprendizaje. Pero, para un estudiante menor a 16 años, podría no ser así. Lo que a ellos les gusta sobre sus profesores favoritos, esos que terminan siendo tema de conversación en las cenas y cuyos nombres siempre son recordados, es diferente a lo que todos creen.

Un gran profesor se preocupa por sus estudiantes.

Es cierto que un profesor es capaz de destacar por su profunda comprensión en un área de conocimientos. Y aunque la pasión para enseñar es importante, conocer y entender a los niños bajo su tutela en el aula también es de extrema relevancia.

Hay profesores que ofrecen horas de asesoría adicionales cada semana, sin límite de tiempo en función de sus estudiantes. Usualmente a las asesorías no asisten muchos alumnos, pero el profesor que ofrece horas extra no está tan interesado en la cantidad de asistentes, sino en resolver las dudas que pueda entre los estudiantes presentes. Obviamente esto no es algo obligatorio para un profesor, pero los estudiantes valoran el tiempo y esfuerzo extra que se invierte en ellos, les hace sentir importantes.

Muchos de nosotros hemos tenido maestros que, no solamente nos enseñaron operaciones aritméticas y el abecedario, también nos enseñaron a perseverar en la dificultad y a superar obstáculos. Planificar la clase es esencial, pero para un adolescente inseguro, demostrar que te interesa su educación tiene aún más importancia.

Imagen: Internet.

 

Un gran profesor no grita.

Cuando un maestro le grita a un estudiante de 11 años, es difícil que se establezca un vínculo de comunicación entre ellos. El respeto no tiene nada que ver con 30 rostros silenciosos y sumisos. Cuando se trata al estudiante como un ser humano, se aprende a conocerles e interesarse por lo que ellos tienen que decir, de este modo un profesor se gana su respeto.

En todas las escuelas, siempre existe ese profesor al que a ningún estudiante le agrada, sobre todo porque grita e impone castigos a sus alumnos todo el tiempo. Ninguno de los estudiantes se siente motivado a ver clases con alguien así. Obligar a un alumno a quedarse callado no te da más autoridad en el aula.

 

Un gran profesor nos muestra un poco de su personalidad.

Sí, a pocas personas les gusta pararse temprano en la mañana para ir a clase. Pero una cualidad que tienen los grandes profesores, es que tienen una personalidad tan alegre que son capaces de animar a todos en el aula, aún a tempranas horas de la mañana.

En el aula, un profesor con entusiasmo es del agrado de sus estudiantes. Alguien que, en un tono cómico, sea capaz de meterse en la piel del personaje de un cuento. O aquellos que son capaces de enseñar a través de un chiste o de una situación de la vida cotidiana. Esa es la clase de profesor en la que un estudiante puede confiar al punto de considerarle su amigo. Aunque todo debe tener un límite.

 

Un gran profesor felicita a sus alumnos cuando hacen un gran trabajo.

Es de esperarse que un profesor escriba muchas observaciones cuando está corrigiendo un examen o un trabajo. Pero si de verdad el deseo es mejorar el autoestima de sus estudiantes y motivarles a seguir pensando, lo único que tienes que hacer es felicitarlos verbalmente. Puede ser algo tan simple como “Excelente” o “Muy bien hecho”, o también un gesto de aprobación como asentir con la cabeza. Parece algo tonto, pero cuando a una persona le dices que hizo bien algo, esta se sentirá satisfecha.

Las críticas en público no son tan bien recibidas. Sugieren a profesores ponerse en los zapatos de sus alumnos. Cuando se cometen errores graves, como olvidar en casa el juego de escuadras para el examen de dibujo técnico, se debe llamar la atención en un mejor tono y siempre buscando soluciones.

 

Un gran profesor sabe que sus alumnos le aprecian.

Por increíble que suene, un estudiante conoce las cosas por las que pasa un profesor fuera del aula, además del estrés al que se somete con el puro fin de enseñar bien. Muchos reconocen que la mayoría pasan mayor parte del tiempo corrigiendo que enseñando, que una clase se toma más tiempo en ser preparada que lo que dura dándose en el aula, que en vez de leer por puro placer, buscan lecturas complementarias para sus estudiantes.

Aunque un alumno no se muestre agradecido siempre, muy en el fondo lo está. Porque al final, cuando un estudiante conoce a un gran profesor, se convierten en una melodía que nunca se olvida. Aquellos que se mantienen corrigiéndonos a lo largo de nuestras vidas y que nos rescatan de los senderos equivocados, son de verdad los mejores maestros del mundo.

Los mejores maestros no son los que nunca se equivocan, sino aquellos que nunca tiraron la toalla con un estudiante.

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