Baja actividad del Sol podría provocar inviernos extremos

Inviernos europeos inusualmente fríos, estarían relacionados con periodos de baja actividad del Sol.

Siempre ha sido un tema de discusión la relación existente entre los ciclos de actividad solar y el clima de la Tierra. En particular, cuando gracias a la investigación del comportamiento climático en el pasado terrestre y el análisis histórico del comportamiento del Sol, se evidencias ciertas coincidencias llamativas entre periodos de una muy baja actividad solar y eventos de clima extremo en la Tierra, eventos como la denominada “Pequeña Edad del hielo” en el continente europeo.

Actividad Sol

Foto: NASA/SOHO

Ciclo solar representado por imágenes del observatorio solar SOHO de la NASA.

Ahora, un reciente estudio de un equipo internacional de investigadores, está comenzando a dilucidar el enigma, tras encontrar una relación entre los fríos inviernos de Europa y la actividad solar. Concretamente, el estudio ha analizado las temperaturas en las diferentes etapas del ciclo solar, cuya duración es de aproximadamente 11 años y ha determinado que los inviernos inusualmente fríos coinciden con la baja actividad solar, caracterizada por una escasa o mínima presencia de las llamadas manchas solares.

Observando el Rhin

Utilizaron como objeto de estudio el río Rhin en Alemania y desarrollaron análisis detallados de su congelación, puesto que este río presenta una congelación bastante especial, ya que simplemente “hay hielo o no hay, nunca hay medias tintas”. Así lo explicó el autor principal del estudio Frank Sirocko, profesor de Sedimentología y Paleoclimatología del Instituto de Geociencias de la Universidad Johannes Gutenberg en Mainz, Alemania.

Sirocko detalló que la gran longitud del río incide en que sean necesarias temperaturas muy extremas para que se congele totalmente.

Desde principios del siglo XIX hasta mediados del XX, los pescadores y marineros del Rhin han llevado registros anuales que documentan la presencia de hielo y la consecuente obstrucción de la vía fluvial. Utilizando estos registros y otros relatos históricos, los científicos encontraron que, entre 1780 y 1963, el Rhin se congeló (Rhin congelado en 1933) en varios lugares en  14 oportunidades.

Actividad Sol

Foto: twitpic Matthias Worch

Último invierno europeo, febrero 2012 con temperaturas extremas.

Los antecedentes permitieron determinar que 10 de las 14 congelaciones ocurrieron durante los años en los que el Sol presentaba un mínimo de manchas solares, Utilizando métodos estadísticos, los científicos han estimado en un  99% la probabilidad de que todos los inviernos extremadamente fríos en Europa Central coincidan con épocas bajas en el ciclo solar. Afirmando que, la sucesión de inviernos extremadamente fríos durante los últimos 230 años en Europa Central, tienen una causa común.

Estos nuevos antecedentes, resultantes de la investigación de Sirocko y sus colegas, añaden información realmente valiosa para potenciar la investigación de la variabilidad solar y sus efectos en el comportamiento del clima terrestre.

El estudio de los  investigadores de la Johannes Gutenberg y el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y el Clima en Zurich, Suiza, será publicado este mes en la  Geophysical Research Letters, una revista de la Unión Geofísica Americana.

Menor radiación menor calentamiento atmosférico

La mínima presencia de manchas solares es una señal clara de un descenso en la emisión de radiación ultravioleta. Menos radiación significa un menor calentamiento de la atmósfera terrestre, esto provoca un cambio en los patrones de circulación de los dos niveles más bajos de la atmósfera, la troposfera y la estratosfera. Estos cambios producen fenómenos climáticos, como la Oscilación del Atlántico Norte, y un patrón de variaciones de presión atmosférica que influye en el viento en el Atlántico Norte y el comportamiento del clima en regiones de Europa y sus alrededores.

A juicio de los científicos, este efecto indirecto del ciclo solar, conduce a anomalías en las temperaturas regionales en vez de hacerlo de manera global en toda la Tierra. De hecho, los estudios han sugerido que los inviernos extremadamente fríos de Europa de 2010 y 2011 fueron el resultado de la Oscilación del Atlántico Norte, que Sirocko y su equipo vinculan a la baja actividad solar durante ese periodo.

A la luz de estos antecedentes, ¿fenómenos climáticos extremos podrían relacionarse con un máximo solar especialmente activo?

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