Observando a ISON: La NASA ya persigue al “cometa del siglo”

Utilizando un telescopio espacial, un equipo de astrónomos estudia al cometa C/2012 S1 (ISON), el que podría ser el cometa más deslumbrante de las últimas décadas.

Usando imágenes obtenidas en los últimos dos meses, a partir del sistema ultravioleta/óptico del telescopio espacial Swift, desarrollado por la NASA, astrónomos de la Universidad de Maryland y el Observatorio Lowell, han observado al cometa C/2012 S1 (ISON), realizando estimaciones iniciales del agua contenida en el cometa y de la eyección de polvo, para poder calcular el tamaño de su núcleo.

Cometa ISON

Foto: NASA/Swift/D. Bodewits, UMCP

Imagen del cometa ISON obtenida el 30 de enero, cuando se encontraba a unos 3,3 grados de la brillante estrella Castor, en la constelación de Géminis. En ese momento, el brillo de ISON era aproximadamente 5.000 veces más débil que el límite de la visión humana.

La idea de los astrónomos, es poder dar un seguimiento temprano al cometa ISON, dado que este tiene el potencial de ser uno de los cometas más brillantes de los últimos 50 años. Esta es una oportunidad única para los investigadores, quienes podrán observar con gran detalle los cambios de este cuerpo celeste durante un período prolongado.

¿Qué dicen las observaciones?

Al igual que todos los cometas, ISON es una masa de gases congelados mezclados con polvo. A menudo descritos como “bolas de nieve sucias”, estos cuerpos comienzan a emitir gas y polvo cuando se acercan al Sol (a unas tres veces la distancia de la Tierra al Sol), puesto que el material helado se transforma de sólido a gas  en un proceso llamado sublimación. Los chorros de gas resultantes de la sublimación del hielo, también liberan polvo que refleja la luz solar y confiere luminosidad al cometa.

Aunque Swift no puede detectar el agua directamente, la molécula se descompone rápidamente en átomos de hidrógeno y moléculas de hidroxilo (OH) cuando se expone a la luz solar ultravioleta. Los sistemas del telescopio espacial detectan la luz emitida por el hidroxilo y otros importantes fragmentos moleculares, detectando además la luz del sol reflejada por el polvo.

El 30 de enero pasado, cuando el cometa estaba a 604 millones de kilómetros de la Tierra y a 740 millones de kilómetros del Sol, las observaciones revelaron que ISON estaba derramando unas 51 toneladas de polvo cada minuto. Sin embargo, el cometa estaba produciendo sólo alrededor de 60 kilos de agua por minuto.

A juicio de los investigadores, el notable desequilibrio detectado entre la cantidad de polvo y agua producida, indica que la sublimación de agua no se ha desatado aún porque el cometa se encuentra todavía muy lejos del Sol. Por su parte, otros materiales más volátiles, tales como dióxido de carbono o hielo monóxido de carbono, se evaporan a mayores distancias y están alimentando la actividad de ISON.

Durante febrero, nuevas observaciones indicaron que el cometa mantuvo sus niveles de actividad similares a los de enero, surgiendo la inerrogante de si  ISON se seguirá iluminando al mismo ritmo una vez que la evaporación del agua se convierta en la principal fuente para sus chorros.

Matthew Knight, un astrónomo en el Observatorio Lowell,  ha dicho que de momento el cometa “parece prometedor, pero eso es todo lo que podemos decir con seguridad ahora”, añadiendo que, “Los cometas en el pasado han fracasado a la altura de las expectativas una vez que llegaron al interior del sistema solar, y sólo observaciones a lo largo de los próximos meses van a mejorar nuestro conocimiento de cómo evolucionará ISON”.

Basándose en la órbita del cometa, los astrónomos piensan que ISON está haciendo su primer viaje por el sistema solar interior. Antes de comenzar su larga caída hacia el Sol, el cometa residía en la Nube de Oort, una estructura enorme de quizá mil millones de cuerpos helados que se extiende desde los límites exteriores del sistema planetario a cerca de un tercio de la distancia a la estrella más próxima al Sol.

Cuando podríamos observarlo

La primera de varias oportunidades interesantes de observación se produce el 1 de octubre del presente año, cuando el cometa pase a unos 10,8 millones de kilómetros del planeta Marte.

Cometa ISON

Foto: NASA's Goddard Space Flight Center/Axel Mellinger

Mapa estelar con la trayectoria del cometa ISON.

Posteriormente, el 28 de noviembre, ISON hará una pasada sofocante alrededor del Sol, acercándose hasta 1,2 millones de kilómetros de su superficie visible, verdaderamente rozando nuestra estrella. Su material helado sublimará y liberará torrentes de polvo que erosionarán la superficie bajo el intenso calor de nuestra estrella. Será precisamente en este periodo, si todo resulta según lo esperado, cuando el cometa puede llegar a ser lo suficientemente brillante como para ser observado desde la Tierra, con solo levantar una mano para bloquear el resplandor del Sol.

De sobrevivir a su encuentro con el Sol, el cometa se desplazará hacia la Tierra, apareciendo en el crepúsculo hasta diciembre. El 26 de diciembre ISON pasará a una distancia de nuestro planeta de 64,2 millones de kilómetros, aproximadamente 167 veces más lejos que la Luna.

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