Voyager 1: Con 35 años de viaje, se acerca al “infinito”

Superado los 18.000 millones de kilómetros de distancia, en el aniversario 35 de su lanzamiento, la Voyager 1 abandona el Sistema Solar.

Habiendo superado los 18.000 millones de kilómetros de distancia al Sol, la sonda espacial estadounidense  Voyager 1 se prepara para salir del Sistema Solar y alcanzar el “infinito”. Este logro de la exploración espacial, protagonizado por la Voyager 1 coincide con el 35º aniversario de su lanzamiento, el 5 de septiembre de 1977.

Voyager 1

Foto: NASA

Sonda espacial Voyager 1.

Expertos de la NASA, encargados de brindar seguimiento a la misión, concuerdan al señalar que no es posible calcular con certeza cuándo efectivamente se producirá el momento exacto en que la sonda Voyager 1 abandonará nuestro sistema planetario, más específicamente, cuando cruzará la heliopausa, el límite que señala el fin de la influencia del Sol (la burbuja gigante de partículas cargadas que sopla el sol alrededor de sí mismo), enfrentando entonces la inmensidad del espacio interestelar.

Los científicos, esperan con impaciencia la entrada de las Voyager 1 y también de su gemela predecesora Voyager 2 (lanzada el 20 de agosto de 1977) en el espacio interestelar. Y señalan que, han detectado recientemente cambios en dos de las tres observaciones que se esperan que expongan variaciones, gracias al flujo permanente de información enviada por los sistemas de la Voyager 1.

La presencia de partículas de alta energía que entran desde fuera de nuestro Sistema Solar, ha aumentado y la presencia de partículas de baja energía, partículas que se originan desde el interior de nuestro sistema planetario, está presentando una breve inmersión, indicando una aceleración de los cambios en el entorno del Voyager 1. El equipo científico de la misión está ahora analizando los datos de la dirección del campo magnético, que presumen, cambiaría con la entrada en el espacio interestelar.

Voyager 1

Foto: NASA

Naves Voyager 1 y 2 y su ubicación en un esquema de los limites del Sistema Solar

Una vez que la Voyager 1 cruce la singular frontera espacial, se convertirá en la primera sonda interplanetaria construida por el hombre que escapa de la aparente burbuja gobernada por nuestra estrella.

Las espectaculares visitas a Júpiter y Saturno

Originalmente, la Voyager 1 tenía por misión visitar Júpiter y Saturno. Misión que cumplió con pleno éxito, de hecho, fue la primera sonda en proporcionar imágenes detalladas de los satélites naturales más grandes de ambos planetas gigantes gaseosos. Voyager 1, también permitió determinar gracias a sus observaciones que la denominada “Gran Mancha Roja” de Júpiter, es un colosal remolino de gases, que giran a una velocidad de 400 kilómetros por hora.

Voyager 1, transformo nuestra visión de Júpiter y Saturno, nos mostró los volcanes activos de la luna Io en Júpiter, la naturaleza perversa del anillo principal  y más externo de Saturno, y la atmósfera profunda y brumosa de la luna Titán. La Voyager 1, tomó además una última imagen, un retrato ahora famoso (denominado “Pale Blue Dot“) de la familia del Sistema Solar, presentando nuestro planeta como un pequeño punto azul, pálido y distante.

Descubrimientos inesperados de una misión reciclada

Luego de completada su misión principal, los científicos de la agencia comprendieron que la robusta nave Voyager 1 estaba lista para hacer nuevos descubrimientos y que era capaz de proseguir su viaje más allá de sus objetivos primarios. A partir de 1981 la nave emprendió el viaje a los confines del Sistema Solar y más allá. Actualmente, se requieren a lo menos 17 horas para que la señal que envía la distante sonda espacial llegue a los centros operacionales de la nasa en la Tierra.

Gracias a esta última etapa del viaje de la Voyager 1 y los antecedentes recogidos, la agencia espacial estadounidense esta obteniendo valiosa información que cuestiona algunas de las teorías existentes sobre el límite lejano del Sistema Solar. Los científicos, pensaban que el viento solar en la heliopausa se desaceleraba y luego cambiaba de dirección hacia el exterior en un flujo ascendente. En cambio, tras el análisis de los datos enviados por la nave, se ha determinado que el viento solar en dicha zona es lento y luego se detiene por completo.

Dado que la Voyager 1 como su gemela la Voyager 2  debían viajar a distancia gigantescas, no pudiendo valerse de la energía solar, se les incorporaron generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG), que convierten el calor de la desintegración radiactiva del plutonio en electricidad.  El equipo a cargo de las sondas, administra cuidadosamente el uso de la energía, puesto que ambas naves presentan flujos decrecientes continuamente, estimándose que las dos sondas tendrán alimentación eléctrica suficiente para recopilar datos y comunicarlos a la Tierra hasta el 2020 o 2025. Coronando un viaje magnífico.

Accede aquí a la conferencia de celebración de 35 años de las Voyager.

A continuación otro video de gran interés.

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