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Tiempo inestable y cambiante: ¿Qué se espera para noviembre y diciembre en Chile?

La Dirección Meteorológica de Chile proyecta complejidades entre Valparaíso y el Maule, mientras que el fenómeno de El Niño podría incidir en episodios indeseados para el verano. Aquí, los detalles.

Las inundaciones registradas en el sector oriente de la Región Metropolitana volvieron a mostrar la intensidad que pueden alcanzar los fenómenos meteorológicos en el país. Desde la noche del lunes, las precipitaciones provocaron desbordes de quebradas, viviendas anegadas y remociones en masa en Las Condes y Lo Barnechea, lo que obligó a las autoridades a declarar Alerta Roja en ambas comunas y activar alertas SAE. En Las Condes, además, se suspendieron las clases en establecimientos municipales y jardines infantiles.

Durante la madrugada, la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, señaló que “tenemos muchas viviendas afectadas donde entró el agua. Estuvimos trabajando con bombas sacando el agua dentro de las casas. El catastro todavía no lo tenemos”.

Con noviembre y diciembre próximos, las proyecciones meteorológicas anticipan un escenario de contrastes, precipitaciones sobre lo normal en parte de la zona central, temperaturas con comportamientos diferentes según la región y una temporada estival que podría estar marcada por episodios de calor extremo.

Lluvias concentradas en la zona central

De acuerdo con la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), durante noviembre y diciembre las precipitaciones sobre lo normal se concentrarían principalmente entre las regiones de Valparaíso y del Maule. Sin embargo, la institución advierte que esta condición debe interpretarse considerando que ambos meses corresponden históricamente a un período seco, por lo que no implica necesariamente lluvias abundantes.

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El escenario sería más marcado durante noviembre, cuando se espera que las precipitaciones superen los registros habituales en esa zona. La DMC menciona que, hacia el sur, entre Biobío y Los Ríos, se proyectan condiciones entre normales y bajo lo normal, mientras que en las zonas sur y austral predominarían montos inferiores a los promedios históricos. En el norte también se anticipan precipitaciones bajo lo normal, especialmente por la tendencia a una menor actividad de las lluvias estivales bajo condiciones de El Niño.

El meteorólogo de Canal 13 y fundador de Chileweather, Gianfranco Marcone, coincide en que noviembre podría presentar precipitaciones superiores a los rangos habituales. Para Santiago, estima que los montos podrían situarse entre 40 y 50 milímetros durante el mes, aunque precisa que las condiciones pueden variar y que también podrían registrarse lluvias desde la Región de Valparaíso hacia el sur, e incluso en Coquimbo.

En diciembre, en cambio, las precipitaciones disminuirían debido al comportamiento estacional, aunque Marcone no descarta que igualmente se registren montos sobre lo normal.

En cuanto a las temperaturas, la DMC proyecta condiciones distintas según la zona geográfica. En el norte se esperan registros sobre lo normal, asociados al calentamiento del océano frente a sus costas. En la zona central, las temperaturas máximas podrían mantenerse bajo los promedios habituales, mientras que las mínimas se situarían sobre lo normal, debido a la nubosidad y la humedad, que favorecen noches más templadas.

En la zona austral, tanto las máximas como las mínimas se proyectan bajo lo normal. La institución advierte, además, que un inicio de verano menos caluroso en la zona central no descarta episodios puntuales de calor extremo.

Marcone anticipa que noviembre podría mantener condiciones similares a las observadas durante octubre, con abundante nubosidad, humedad y temperaturas máximas levemente inferiores a los promedios. Sin embargo, prevé un aumento de las temperaturas hacia el verano, cuando podrían presentarse jornadas más calurosas.

El Niño y el riesgo de incendios forestales

El principal factor climático detrás de estas proyecciones es El Niño, fenómeno que modifica las condiciones del océano y la atmósfera e influye en la distribución de las precipitaciones y las temperaturas. Según la DMC, su intensidad alcanzaría un máximo entre noviembre y diciembre, con un calentamiento especialmente marcado frente a las costas de Perú y el norte de Chile.

Marcone agrega que la combinación de El Niño con el calentamiento global contribuye a elevar la temperatura de los océanos. A su juicio, la intensidad de estos fenómenos refuerza la necesidad de mejorar la preparación ante eventos extremos. Entre las medidas que considera prioritarias está fortalecer la red meteorológica mediante radares Doppler, capaces de aportar información para anticipar fenómenos severos y mejorar las alertas a la población.

La temporada de incendios forestales también figura entre las principales preocupaciones. Pablo Salucci, geógrafo, académico de Administración en Ecoturismo de la Universidad San Sebastián, explica que las precipitaciones registradas durante el invierno y la primavera favorecen el crecimiento de vegetación y maleza, que posteriormente pueden convertirse en material combustible cuando aumentan las temperaturas.

Por esta razón, el académico plantea que la combinación de calor y vegetación seca podría incrementar el riesgo de incendios, especialmente en la zona centro-sur. La prevención y el control de la vegetación serán fundamentales durante los próximos meses.

Disponibilidad de agua y desafíos para el verano

Las consecuencias de este escenario también serán distintas según la disponibilidad de agua en cada región. La DMC señala que el invierno dejó importantes superávits de precipitaciones en Atacama y Coquimbo, además de una recuperación de los embalses y una acumulación de nieve superior al promedio.

En contraste, desde Los Lagos hacia el sur persiste una situación más estrecha, debido a las precipitaciones bajo lo normal registradas durante el año y al déficit acumulado durante la mega sequía. Aunque las proyecciones permiten anticipar tendencias, no constituyen certezas sobre lo que ocurrirá durante toda la temporada. La evolución de las lluvias y las temperaturas dependerá también del comportamiento de la circulación atmosférica durante los próximos meses.

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