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Caso La Polar: Lecciones para el Futuro

Fallaron los ejecutivos y directores de la compañía, las clasificadoras de riesgo, la empresa auditora, las corredoras de bolsa y las entidades fiscalizadoras. En todos los casos hay que sacar lecciones.

El caso La Polar llevó a que un sistema que era muy efectivo se cayera a pedazos, causando graves daños a la confianza de consumidores, inversionistas y opinión pública en general. En efecto, fallaron (o con dolo en ciertos casos) los ejecutivos y directores de la compañía, las clasificadoras de riesgo, la empresa auditora, las corredoras de bolsa y las entidades fiscalizadoras.

Ante esta situación se deben tomar medidas para restablecer la confianza de los agentes, lo que implica analizar y plantear rápida, pero correctamente qué debemos (y qué no debemos) hacer al respecto.

La Polar

Foto: El Mercurio

Uno de los cambios que deberían realizarse es darle a la Superintendencia de Bancos la capacidad de fiscalizar a las cadenas de retail.

Entre las medidas pertinentes a impulsar está el hecho que la Superintendencia de Bancos debería poder fiscalizar a las cadenas de retail, dado el fuerte componente del negocio financiero y su consecuente exposición de riesgo sobre el mercado.

En cuanto al gobierno corporativo, los miembros del directorio van a tener que involucrarse más para ser el real contrapeso de la gerencia, y será necesario que las empresas cuenten con directores con mayor participación en comités clave, lo cual implica elevar el nivel de remuneración fija que éstos perciben. Esto, de hecho, ya ocurrido en el caso del nuevo Directorio de La Polar, en donde se fijaron niveles de remuneración que justamente permiten ir en la dirección correcta de lo acá señalado. Claramente luego de este episodio se elevarán los requisitos de capacidad y dedicación por parte de los directores profesionales, sobre todo para el caso de las sociedades anónimas abiertas.

Por el lado de las firmas auditoras y empresas clasificadoras de riesgo, es necesario exigir mayor rigurosidad y una adecuada rotación de estas entidades. En el caso que se determinen serias deficiencias en la labor realizada también se deberían establecer sanciones ejemplificadoras para minimizarlas dichas fallas a futuro.

En este contexto, antes que discutir temas como el de la consolidación de la información comercial positiva -que no tiene nada que ver con los lamentables hechos que sucedieron en el caso de La Polar- es urgente mejorar el funcionamiento del proceso fiscalizador público y privado de nuestro mercado, para que nunca más volvamos a repetir situaciones como la vivida las últimas semanas.

En este sentido, no ayudan mucho recientes declaraciones provenientes de las Superintendencias de Valores y de Bancos, deslindando responsabilidades por no haber sido capaces de adelantarse o prever parte de la situación en que finalmente derivó este lamentable y costoso caso.

En resumen, más allá de las investigaciones aún en curso, lo importante es poder ir avanzando en paralelo para ser capaz de mejorar las fallas regulatorias y de aplicación de éstas con vistas a ojalá llegar a un nunca más de un caso como La Polar para nuestro mercado de capitales.

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