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Presupuesto familiar, cómo ordenarse

Así como el flujo de caja es relevante para las compañías, el presupuesto de caja es clave para todo grupo familiar. Sepa aquí cómo ordenarse para sacar mejor partido a sus ingresos.

El flujo de caja debiera ser la base tanto de la planificación financiera de personas como de los negocios. Usted se preguntará ¿por qué la obsesión de los financistas con los flujos de caja? Una manera de responder a esta pregunta es simplemente constatando que en la vida real sólo se puede cancelar deudas o comprar activos financieros con caja, esto es, si yo quiero extinguir una obligación con una institución financiera o si yo quiero comprar acciones en la bolsa de comercio, la única posibilidad es haciéndolo con efectivo, vale vista o cheque (con fondos obviamente).

Luego, en el caso empresarial yo no saco nada con tener un negocio que genere una utilidad contable interesante, pero que no genere un flujo de caja positivo y atractivo, ya que la utilidad es una mera representación de un resultado positivo desde el punto de vista de los principios contables generalmente aceptados, pero lo que de verdad crea valor es la capacidad de generar flujos de caja en los negocios.

Presupuesto familiar

Foto: El Mercurio

La base para organizar el presupuesto familiar son los ingresos.

Lo mismo es válido para las personas, toda vez que la forma en que éstas tienen de tener una vida financiera (y personal) tranquila es siendo capaz de al menos cubrir todos los gastos mensuales básicos con los ingresos que pueden generar con el (o los) trabajo o las inversiones que poseen.

En lo que se refiere a la forma de armar el presupuesto de caja, lo primero es siempre comenzar por la generación esperada de ingresos, ya que es la base de todo análisis, en el sentido que un determinado nivel de ingresos permite planificar y llevar a cabo un determinado estándar de gastos. Para la mayoría de las personas su gran o única fuente de ingresos mientras están económicamente activas es el generado por su trabajo como dependiente o independiente, siendo normalmente más estables los generados como empleado que como emprendedor. Luego, no siempre se tiene claridad de cuánto voy a ser capaz de generar mensualmente de ingresos, considerando también, sobre todo en períodos de crisis, la amenaza de perder el empleo.

Por el lado de los egresos de caja (gastos), hay que considerar las categorías de gastos ordinarios y extraordinarios. En el caso de los gastos ordinarios, hay que incluir aquellas partidas que bajo cualquier circunstancia uno tiene que asumir en forma regular, tales como el arriendo o dividendo de la casa o departamento; las cuentas de los servicios públicos (luz, agua, gas, teléfono, internet, etc); la colegiatura del colegio o universidad; los seguros; la Isapre o fonasa; la bencina y peajes del auto; y los gastos comunes, entre otros. En el caso de los gastos extraordinarios, hay que considerar los imprevistos por enfermedades o accidentes, por ejemplo, así como las inversiones que cada cierto tiempo uno tiene que hacer para, por ejemplo, mantener la casa en buen estado, como podría ser el pintado de ésta, o gastos relacionados con el cambio de un electrodoméstico que ya cumplió su vida útil.

De lo anterior es que es recomendable en cualquier presupuesto que una persona realice de sus ingresos y egresos mensuales, asignar algún monto razonable para eventos imprevistos y extraordinarios, de manera tal de a priori tenerlo contemplado, aunque sea en alguna proporción.

Presupuesto familiar

Foto: El Mercurio

Un elemento importante para organizar el presupuesto familiar es el ahorro

Finalmente, dada la incertidumbre en la capacidad de generación de ingresos que normalmente existe, porque los gastos son normalmente “a todo evento”, es que es muy importante generar, por un lado, la capacidad de ahorro, de manera de contar con algún fondo que permita ser utilizado en caso que los ingresos sean menores que lo esperado o los gastos mayores.

Por otra parte, también es útil contar con un respaldo financiero, ya sea líneas de crédito, tarjetas (con cupo disponible) o incluso capacidad de tomar un crédito de consumo para justamente enfrentar períodos acotados de desfase entre los ingresos y gastos de una persona.

Si el período en que se prevee este desajuste es largo, la solución pasa también (y costosamente) en “ajustarse el cinturón”, ya que, de lo contrario, tampoco va a existir la capacidad de en el futuro pagar el crédito o las tarjetas utilizadas con un propósito temporal. En todo caso, la gran utilidad de realizar y adaptar un presupuesto de caja en forma periódica es que permite adelantarse a este tipo de situaciones y, por ende, tomar las decisiones correctivas con mayor previsión y calma.

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