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¿Cómo entender la feroz crisis del fútbol argentino? Las claves de una trama escandalosa

La Asociación del Fútbol Argentino padece el pésimo manejo de sus dirigentes, quienes estuvieron cerca de pedir que la Albiceleste vuelva de Estados Unidos.
Crisis fútbol argentino

Luis Segura, actual presidente de AFA, declarando en la puerta de la entidad sobre el estado del organismo / nexogol.nexofin.com

La FIFA, aun cuando no está exenta de los ya conocidos hechos de corrupción denominados FIFAGate, es clara al respecto: el Estado no se debe inmiscuir dentro del fútbol.

Toda asociación o federación que sufra la intervención por parte de este, quedará descalificada de toda competencia que esté disputando o por disputar, se trate de selecciones o de equipos.

Es decir: si el Estado argentino se metía dentro de la AFA para normalizar una aparente situación desmadrada, la Selección Argentina se hubiese quedado sin Copa América Centenario y Boca Juniors sin semifinales de Copa Libertadores.

La entidad madre del fútbol mundial solo permite, en caso de que sea necesario, la participación de una “comisión normalizadora” propia, encabezada por el italiano Primo Corvaro.

El caos reinante en el edificio de la calle Viamonte, donde está situada la Asociación del Fútbol Argentino, en Buenos Aires, provocó que la Inspección General de Justicia (IGJ), dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación, envíe dos veedores por 90 días para realizar una suerte de auditoría administrativa.

Mientras esta “veeduría”, como la llamó el actual presidente de la entidad Luis Segura, fuera solamente administrativa, no sería considerada una intervención. Entonces, la eventual descalificación no correría riesgos. Y como primera medida, este organismo aplazó las elecciones presidenciales previstas para este 30 de junio por considerar que no estaban dadas las condiciones para que se desarrollaran.

A partir de allí, algunos dirigentes, enfadados, alcanzaron a deslizar en una reunión de Comité Ejecutivo la posibilidad de pedir que la selección desista de participar de la competencia, donde en cinco días más debería enfrentar en su debut a Chile. Casi con seguridad, desconocían que retirar al equipo en forma unilateral hubiese implicado una multa de 5 millones de dólares más la exclusión automática para las próximas dos ediciones.

En el siguiente capítulo, que podría formar parte de una pieza tragicómica, la AFA emitió un comunicado anunciando que las elecciones del 30 de junio estaban “firmes”, para luego desdecirse y reconocer que estaba mal redactado, dando a entender que dejarán trabajar a la IGJ. Esto llevará más de un mes de plazo, dejando sin efecto los comicios. Un papelón más.

Las elecciones frustradas, el comienzo del bochorno

Todo comenzó con las elecciones que se intentaron desarrollar el 3 de diciembre de 2015. Allí, los candidatos eran dos: el actual presidente, Luis Segura -quien paradoja mediante aseguró que no se presentará en una nueva oportunidad- y el vicepresidente de San Lorenzo y conocido empresario televisivo Marcelo Tinelli.

El resultado, 38 a 38 -un sobre contenía dos boletas-, grafica el arranque de una serie de vergonzosos hechos que derivaron en la situación precaria actual, donde la palabra que mejor define el estado de situación es incertidumbre.

Ahora, al parecer, hay cinco (5) candidatos para una elección sin fecha: Marcelo Tinelli, Hugo Moyano (presidente de Independiente y un hombre con poder político por ser además director del Sindicato de Camioneros), Nicolás Russo (presidente de Lanús), Claudio “Chiqui” Tapia (presidente de Barracas Central) y Armando Pérez (presidente de Belgrano de Córdoba).

Muchos, para las cámaras, hablan de la necesidad de un consenso que unifique posturas. Pero el aumento de dos a cinco candidatos para presidente dice todo lo contrario.

Esto, sumado a los eternos debates para crear una eventual “SuperLiga”, al estilo europeo, que estiraría las diferencias en cuanto a ingresos de los clubes grandes respecto de las instituciones más chicas. Al estilo europeo, cuando no se saben los horarios de los partidos de Primera División, en algunos casos, 72 horas antes de disputados los encuentros.

De estas discusiones, surgieron algunas ideas insólitas, como implementar diez descensos, según la tabla de posiciones, para el primer torneo de 2017. Cabe recordar que en la actualidad se juega con la increíble cantidad de 30 equipos y los descensos se determinan por el promedio de puntos obtenidos en las últimas tres temporadas.

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