Lionel Messi tuvo su pequeña revancha personal contra Chile

El jugador estrella del seleccionado argentino convirtió el gol del triunfo y pudo redimirse del penal fallado en la final de la Copa América 2016.

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A los 15 minutos del primer tiempo, el árbitro brasileño Sandro Ricci sancionó una muy polémica infracción dentro del área sobre Ángel Di María. Todos los fantasmas sobrevolaron el Monumental en un minuto, con una imagen mental que fue denominador común en todos los hinchas “albicelestes”.

El recuerdo unánime se remonta a la Copa América 2016, en Estados Unidos. Fue la última vez que Lionel Messi acomodó la pelota frente al arquero Claudio Bravo, con un resultado poco feliz para él: la pelota terminó tan lejos del arco como Argentina de obtener el trofeo continental.

Messi celebró con mesura.

Messi celebró con mesura.

La vuelta olímpica de Chile. Las lágrimas del capitán y su renuncia (momentánea) a la Selección. La frustración de haberse quedado, una vez más, con las manos vacías. En un instante, todos esos pensamientos cubrieron el Monumental como la sombra de un eclipse.

Messi abrazó la pelota y la colocó en el punto penal. Corta carrera. La tranquilidad en su rostro muy probablemente no haya sido un fiel reflejo de lo que le sucedía por adentro. La “Pulga” conocía las dos únicas posibilidades: redención o fracaso. Matar o morir. Héroe o villano.

Y fue el héroe. La pelota acarició la red y el capitán salió a festejar, aunque con una llamativa moderación. ¿Fue por cautela, debido al largo tramo que faltaba por recorrer? ¿Habrá intentado enviar un mensaje de calma dentro de tanta euforia? ¿O será que él mismo no lo sintió como una posibilidad de venganza?

Sólo él lo sabe. Todos los demás argentinos necesitaban una revancha contra su verdugo transandino. Que el gol lo haya marcado Messi, luego de aquella fatídica noche estadounidense, fue un condimento extra.

 

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