60 testigos, ningún condenado: La dramática historia detrás del asesinato de Ken Rex McElroy

El 10 de julio de 1981, recibió una serie de disparos con plena luz de día.

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¿Hay asesinatos que se justifican? Responder plantea un conflicto ético. En el caso de Ken Rex McElroy, sin embargo, la cruda realidad es que en Skidmore se liberaron de un hombre terrorífico.

Nacido en 1934, este sujeto formaba parte de una familia de granjeros bastante pobre que, por motivos laborales, se trasladó hasta el pequeño pueblo de Missouri: solo contaba con 437 residentes.

Cuando era un adolescente dejó la escuela, y quienes lo conocieron no tenían dudas: era iletrado. A los 18 años, sufrió un accidente trabajando en una construcción que cambió su vida para siempre.

Un fierro le pegó en la cabeza, lo dejó con dolor crónico y muchos atribuyen su comportamiento violento y extraño en el resto de sus días a ese golpe particular.

Físicamente, McElroy era temido por prácticamente todo el mundo. Pesaba 122 kilos y medía alrededor de 1.90. Eso contribuyó a que en Skidmore vivieran un infierno con su presencia.

McElroy

McElroy fue acribillado dentro de su propio auto.

Si bien ganaba algo de dinero arrendando terrenos cerca de su granja, y cuidando perros de vecinos, lo cierto es que gran parte de sus ingresos provenían de vender artículos robados: alcohol, antigüedades y gasolina principalmente.

Richard Gene McFadin, su abogado, tenía relaciones con la mafia y era capaz de sacarlo de cualquier problema. Esto explica por qué, pese a ser enviado a juicio más de 20 veces por distintos delitos, solo fue condenado en una sola ocasión.

Lo peor, en todo caso, es la forma en que se relacionaba con mujeres. Advertencia: lo que viene puede herir susceptibilidades y es bastante duro de leer.

Pese a que nunca fue a la cárcel, se le acusó de abusar a dos menores de edad. Si bien estaba emparejado con una joven de 24, Trena McCloud, lo cierto es que su preferencia eran jóvenes de 13-14. Al momento de morir, tenía 41 años.

Trena tuvo a un hijo suyo a los 14 años. Intentó escapar a la casa de sus padres, pero supuestamente McElroy la quemó por completo y, además, habría asesinado a su perro.

Trena

Trena McCloud, la pareja más conocida de Ken Rex MccElroy.

McCloud negó la participación de su pareja en el incendio y lo adjudicó a problemas con cables. Alice Woods, la primera esposa de él, también desestimó haber sido violada y aseguró que tenían una buena relación.

“Jamás robó nada. Tampoco fue culpable de todo lo que lo acusaron. Era generoso y un buen marido, todo lo que dijeron de él es falso”, señaló Woods después de su muerte.

En Skidmore se sentían abandonados. Durante dos décadas, había demostrado que no le importaban a las autoridades. La policía le tenía miedo, y por lo mismo alguien terminó haciendo justicia con sus propias manos.

Antes de contar su asesinato, hay un hecho que fue clave un año antes. En abril de 1980, mientras se encontraba en una tienda que le pertenecía a Ernest Bowenkamp, su hija Tania se robó un dulce.

Ken, una vez que se enteró de que le pidieron a la menor que lo devolviera, se enfureció y empezó a acosar a la familia Bowenkamp. Pero no fue todo, porque en julio le disparó a “Bo”, como le decían a Bowenkamp, con una escopeta en el cuello. Increíblemente, Ernest sobrevivió.

Ernest Bowencamp

“Bo” Bowencamp, el hombre que casi fue asesinado por McElroy.

Vamos un poco más adelante. Fue arrestado por el incidente pero, en algo común, amedrentó a los testigos para que no hablaran en su contra. Logró retrasar ir a la corte en casi cinco meses, y eso fue la gota que rebalsó el vaso.

David Baird, un joven fiscal que recién había salido hace tres años de la escuela de derecho, logró la única condena en la historia de McElroy al demostrar que hubo daño físico irrefutable contra Bowenkamp. La sentencia fue de dos años, pero el pueblo no iba a esperar más.

10 de julio de 1981. Una reunión se llevó a cabo en las cercanías del bar D&G, frecuentado por McElroy. El alcalde y sheriff asistieron para darle garantías a los locales de que estos crímenes no iban a volver a suceder.

Irónicamente, el único crimen que sucedió horas más tarde fue contra él mismo. Cuando se enteraron de que junto a McCloud iban a beber al local, al menos 60 personas se escondieron a pocos metros de su camioneta.

No pasó poco tiempo hasta que recibió dos disparos que le quitaron la vida. Trena saltó del auto y fue la única persona que dijo haber visto al asesino de su pareja.

¿Quién fue el único sospechoso? Del Clement, dueño de D&G, pero como no hubo nadie más que testificara en su contra no se presentaron cargos ni tampoco fue arrestado. Así, una muerte con 60 testigos quedó sin resolver y sin ningún solo culpable.

Video con la historia del asesinato de Ken Rex McElroy (en inglés)

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