El torso encontrado en el río Támesis: La muerte de un joven africano que sigue complicando a la policía británica
- Alberto Stephens, ex Guía de Grandes Misterios
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Hace casi exactos 20 años, comenzó a vivirse un escalofriante caso en Inglaterra, el que hasta la fecha aún continúa trayéndole más de una complicación a la policía.
Un joven africano, del que ni siquiera se conoce el nombre, fue brutalmente asesinado: Su torso fue arrojado al famoso río Támesis, siendo su cuerpo encontrado el 21 de septiembre de 2001.
De acuerdo a las primeras investigaciones, se especuló con que la víctima pudo haber estado en el agua por al menos 10 días. Es decir, que lo mataron el mismo día del ataque a las Torres Gemelas en Estados Unidos.
Sus brazos, piernas y cabeza estaban cortadas, y siguen sin aparecer. La autopsia no mostró evidencia de un ataque sexual, y solo se encontró un par de shorts naranjos, los que finalmente fueron rastreados hasta una tienda en Alemania.
Ante la falta de información, las autoridades ofrecieron una recompensa cercana a los US$ 70 mil. Poco a poco, comenzaron a aparecer los primeros antecedentes: Tenía entre cuatro y siete años, y se encontró jarabe en su estómago.
Los expertos no dudaron: Se trató de un ritual, un sacrificio humano hacia la diosa Oshun, a quien típicamente en Nigeria se le ha asociado con el agua y la fertilidad.
Casi 365 días después, se llegó a la primera sospechosa: Joyce Osagiede, una mujer africana que tenía en su casa objetos relacionados con ritos, y quien había contado en una audiencia una historia en la que había participado de un culto.
Tras ser deportada en noviembre de 2002, Osagiede desapareció en su natal Nigeria, y en esos días se comprobó que los pantalones cortos del pequeño fueron comprados en Hamburgo, precisamente donde ella había vivido hasta 2001.
Pocos días después, se arrestó a Kinsgley Ojo, cuyo hogar estaba rodeado de elementos vinculados con esta ceremonia, y quien además poseía un video en el que decapitaban a una persona.
En octubre de 2003, se llegó a una conclusión dramática. Al fallecido lo habían sedado y paralizado alimentándolo con dos tipos de plantas, solo momentos antes de acribillarlo.
Ojo fue sentenciado a cuatro años de cárcel en 2004, pero salió en libertad en 2005 luego de ofrecerse a ayudar en la investigación, lo que hizo hasta 2007.
Volvió a Nigeria en 2008, al mismo tiempo en que Osagiede apareció nuevamente en escena. Sin embargo, pasarían cuatro años para que llegara una declaración casi decisiva.
Joyce habló con la BBC y con Nick Chalmers, quien por mucho tiempo estuvo a cargo del caso. No solo confirmó que había estado cuidando al niño, si no que acusó que se lo entregó a Kingsley.
¿Qué respondió Ojo? Mantuvo su versión de que no lo conocía, y que no tuvo nada que ver en su terrorífica muerte. Desde 2013 la investigación sigue abierta, y en las últimas horas los oficiales volvieron a hacer un llamado a que se entreguen más pistas.
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