Bobby Dunbar: La intrincada historia de desaparición de un niño que paralizó a Estados Unidos

Este caso ha sido uno de los más investigados en la historia de ese país.

Guía de: Grandes Misterios

El 23 de agosto de 1912, mientras se encontraba en su casa del lago en Louisiana, el pequeño Bobby Dunbar desapareció mientras daba una vuelta con sus hermanos y un amigo de su familia, Paul Mizzi.

Cuando Lessie Dunbar, su madre, los llamó de vuelta para almorzar, notó que el niño de cuatro años no se encontraba con el grupo, empezando una frenética búsqueda.

Tres personas cercanas a los Dunbar, quienes también estaban en este viaje, salieron a ver si se encontraba en un sendero que daba a uno de los caminos principales.

Horas antes de que se le perdiera el rastro, Bobby quiso evitar a toda costa que su padre, Percy, se fuera a trabajar, por lo que pensaron que fue a buscarlo.

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Bobby junto a su familia antes de su desaparición.

Precisamente, esos hombres se encontraron con él y le avisaron de lo sucedido, por lo que rápidamente volvió a su hogar para saber con exactitud cómo ocurrió todo.

Aquella noche, un grupo de investigadores lanzó dinamita al agua y utilizaron diversos ganchos para tratar de dar con su cuerpo, pero lamentablemente nada apareció.

Se pensó que pudo ser víctima del ataque de un animal, pero no había evidencia para afirmarlo, por lo que se continuó trabajando en una segunda teoría: que fue secuestrado.

La policía de New Orleans también fue llamada a ser parte de este caso, y el propio Percy viajó hasta la ciudad para distribuir 700 copias con la foto de su hijo.

Mil dólares se le ofrecieron a todo aquel que tuviera información concreta sobre su paradero. Sin embargo, no hubo persona alguna que pudiera ayudar a los Dunbar luego de ocho meses, por lo que el dinero se le devolvió a la gente que lo donó en un principio.

Cantwell

William Cantwell, el hombre acusado de secuestro y un actor clave en esta dramática historia.

Recién en abril de 1913 se tuvo la primera pista importante: un gitano, llamado William Cantwell, había sido visto en Mississippi con un joven muy parecido a Bobby.

Un grupo de mujeres vio a este sujeto golpéandolo, por lo que las autoridades pudieron arrestarlo y examinar al niño para determinar si efectivamente se trataba de quien estaba desaparecido.

Nuevas fotos fueron enviadas por la familia, la que aún no estaba convencida si era él, por lo que viajaron personalmente a verlo a Mississipi para corroborarlo. El problema es que este pequeño reaccionó muy mal, sin responder a su nombre y evitando interactuar con ellos.

Increíblemente, al día siguiente Lessie volvió a tener tiempo con su supuesto bebé, y tras darle un baño se sintió convencida de que lo habían encontrado, gritando “gracias a Dios es Bobby”.

William Cantwell, sin creer nada de esto, continuó asegurando que no era Dunbar sino otro chico llamado Bruce Anderson, quien habría sido el hijo ilegítimo de su hermano con Julia Anderson.

Julia Anderson

Julia Anderson, la mujer que fue duramente atacada en New Orleans por la desaparición de Bruce.

Días más tarde, esta mujer confirmó que entregó a Bruce voluntariamente en febrero de 1912 para que Cantwell viajara con él a ver su hermana. Es decir, en más de un año no había tenido noticias de ninguno de los dos.

Julia también llegó hasta New Orleans para verificar si era Bobby o Bruce, y el menor, tal como lo había hecho con los Dunbar, no tuvo una buena respuesta. Cuando lo vio, dudó de si era su hijo, pero después declaró de que estaba segura por “su corazón de madre”.

Obviamente, y por estar en “territorio enemigo”, la prensa y los ciudadanos la trataron muy mal. Y eso le terminó jugando en contra, porque un juez determinó que se trataba de Bobby Dunbar, pues Anderson no tenía abogado, dinero ni aliados para comprobar su historia.

¿Qué sucedió después? Julia decidió continuar su vida, casándose y teniendo siete hijos. El chico que todos asumieron que era Bobby, en tanto, hizo lo mismo: formó una familia y falleció en 1966.

Vamos al final de este dramático misterio, porque no terminó ahí. En 1999, una de las nietas de Dunbar, Margaret, comenzó su propia investigación. Recolectó diarios de la época, habló con los familiares directos de Anderson y examinó evidencia del juicio.

Fue tal lo que sufrió con todo lo que vio, que dudó de la veracidad de la historia de sus antepasados. Tenía razón, porque la prueba definitiva se dio a conocer en 2004.

Y, como no podía ser de otra manera, el test de ADN que Bob Dunbar Jr se realizó determinó que no había relación genética con el hombre que lo crió como su padre. En consecuencia, nadie sabe qué ocurrió exactamente con el verdadero Bobby.

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