Brian Wells: El repartidor de pizzas que murió en vivo en TV en confuso plan para robar un banco

Un collar bomba terminó con la vida del hombre de 46 años.

Guía de: Grandes Misterios

¿Cómo te sentirías si un día que pareciera ser común y corriente estás viendo las noticias y, de un momento a otro, presenciaras una muerte en vivo y en directo?

Eso fue lo que ocurrió exactamente el 28 de agosto de 2003, cuando un collar bomba terminó con la vida de Brian Wells mientras las cámaras se encontraban afuera del banco que había robado.

Su caso es uno de los más impactantes en la historia reciente de Estados Unidos, no solo por cómo falleció, si no por la complejidad que presenta la historia.

Cuarenta y seis años tenía el hombre, quien en esa jornada atendió un llamado en su lugar de trabajo: la Pizzería Mama Mía en Pennsylvania. Parecía una entrega de rutina, pero fue todo lo contrario.

Dos horas más tarde, apareció en los noticiarios rogándole a la policía que lo ayudaran, que el explosivo podía estallar en cualquier momento. Y así fue: a las 15:18 murió, y dos minutos después llegó el escuadrón anti bombas. Insólito.

Wells

Wells con la bomba amarrada al cuello poco antes de morir.

Wells era considerado uno de los mejores empleados del local: solo llegó una vez tarde en 10 años, por la muerte de una mascota, y ese día aceptó ir a dejar el pedido pese a que su turno ya había terminado.

Lamentablemente para él, la dirección no era una casa, sino que una torre de transmisión que se encontraba en un bosque y al que solo se podía llegar por un camino de tierra. Ahí fue donde comenzó el complot.

A las 14:20, se le vio entrar al banco PNC con la bomba amarrada al cuello. Las instrucciones de quienes llevaban a cabo el robo eran claras: no asustar a nadie y disparar con la escopeta que le entregaron si es que tanto trabajadores como clientes no cooperaban.

“Reúne a los empleados con acceso a la bóveda. En 15 minutos tienes que conseguir US$ 250 mil”, se leyó en la nota que le entregó a una de las cajeras. Sin embargo, le respondió que no había cómo ingresar, y solo le entregó US$ 8 mil en efectivo.

Un grupo de personas al interior salió tras la advertencia de una de las empleadas, y Wells hizo lo propio poco tiempo después: no atacó a nadie y, según un testigo, estaba absolutamente en calma.

Policías, después de su muerte, encontraron las notas con las instrucciones para que se liberara del collar. Los propios oficiales intentaron dar con todas las pistas, pero en uno de los lugares no encontraron nada. Es decir, Brian Wells iba a morir de todas formas.

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La víctima al interior del banco con la bomba, las instrucciones y la escopeta disfrazada de bastón.

¿Quiénes fueron los sospechosos de este criminal plan? Marjorie Diehl Armstrong, William Rothstein y Kenneth Barnes, los que fallecieron hace un tiempo.

Rothstein y Armstrong estuvieron dos veces comprometidos, y su relación con esta historia se descubrió de forma espeluznante: él llamó a la policía para denunciar que tenía un hombre muerto en su freezer.

James Roden era la víctima, el que fue asesinado por Armstrong. Ella le dijo a Rothstein que destruyera el cuerpo para que no quedara evidencia, y eso motivó que denunciara la situación.

Tras ser arrestado, confesó que estaba pensando en el suicidio y, en la nota que dejó en su casa, dijo que su malestar no tenía nada que ver con la muerte de Wells.

Armstrong

Diehl Armstrong murió en 2017 producto de un cáncer.

Investigadores, tiempo después, encontraron en su hogar herramientas eléctricas, máquinas de soldar y maquinaria vieja, llegando a la conclusión de que fue él quien diseñó la bomba.

Marjorie habría sido la mente maestra, y su historial no la favorecía en nada: asesinó a otra de sus ex parejas (no fue condenada porque dijo que fue en defensa propia), mientras que su primer marido se quitó la vida y el segundo falleció tras golpearse la cabeza en una mesa.

Bipolar, inteligente y extremadamente arrogante. Así la describieron los que la conocieron, confirmando que era perfectamente capaz de llevar a cabo un atraco de este tipo.

Kenneth Barnes, en tanto, solía ir de pesca con Armstrong y conocía a una trabajadora sexual: Jessica Hoopsick, quien además era cercana a… Wells. Y aquí es donde este caso da un giro inesperado.

Obviamente sus familiares lo defendieron, pero existe la teoría de que la propia víctima sabía del robo. Estuvo en contacto con ellos antes de que esto sucediera, y otros testigos aseguraron que lo vieron salir de la casa de Rothstein el día anterior.

No es todo. Unas personas lo habría escuchado hablar de este asalto un mes antes de que sucediera, y el FBI cree que Wells siempre pensó que la bomba era mentira. Hasta que se dio cuenta que era real, y el resto, como dicen, es historia.

(Acá lo explican a la perfección Shane Madej y Ryan Bergara, periodistas de Buzzfeed quienes han hablado de hartas historias así. Está en inglés, eso sí).

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