D.B. Cooper: El hombre que se apoderó de un avión y se lanzó al vacío para nunca más ser visto

El sujeto no identificado es uno de los personajes más buscados por el FBI.

Guía de: Grandes Misterios

En noviembre de 1971, se vivió uno de los casos más complejos y extraños de toda la historia. Un hombre que compró un boleto en Dallas, conocido como D.B. Cooper, se apoderó el avión en que viajaba y luego se lanzó al vacío para nunca más ser visto, en el único caso de un secuestro aéreo que no ha sido resuelto.

La leyenda de esta persona desaparecida comenzó con un error: su ticket lo había adquirido con el nombre de Dan Cooper, pero por una confusión del personal quedó con las iniciales D.B.

Florence Schaffner, de 23 años, fue la primera en saber de la amenaza del sujeto, quien se encontraba en el último asiento del Boeing 727-100 con dirección a Seattle.

Según testigos, Cooper medía aproximadamente 1.80, tenía cerca de 40 años y el pelo negro, y prácticamente nada sobre él llamaba mayormente la atención.

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El retrato de D.B. Cooper que se volvió completamente famosos con el correr de los años.

Después de mirar fijamente a la azafata, el sujeto le pasó una nota, la que Schaffner en un principio no leyó. Eso provocó que se levantara de su asiento y le dijera: “será la mejor que la vea, tengo una bomba”.

“Tengo una bomba en el maletín, siéntese a mi lado”, se leía en el papel que el hombre le entregó a la joven de 23 años. Solo instantes después, se enteró de su plan.

“No tenga miedo. Lo que yo quiero son 200 mil dólares en billetes en efectivo sin marcar a las 17:00. Quiero que los metan en una mochila. También quiero dos sets completos de paracaídas (dos de espalda y dos de emergencia). Una vez que aterricemos en Seattle, también quiero un camión de combustible preparado para repostar el avión. Ah, y por favor no haga nada de lo que pueda arrepentirse o detonaré la bomba”, le dijo D.B.

William Scott, el piloto, se enteró de lo sucedido y rápidamente se comunicó con la torre de control en Seattle, la que tuvo la siguiente respuesta: “Dile que vamos a cooperar, que estamos reuniendo todo el dinero y las demandas descritas para que estén listas tras el aterrizaje”al mismo tiempo en que le notificaban al FBI de la situación. 

Cooper autorizó que el avión aterrizara cerca de las 18 horas, y solamente cuando sus demandas se encontraban listas. Eso sí, exigió que parara en una pista diferente a la original.

Cooper

Una de las tantas búsquedas que se realizó de este misterioso hombre.

Poco después, ya con el dinero en la mano, permitió que todos los pasajeros y Florence se bajaran, pero no hizo lo mismo con el capitán, el ingeniero de vuelo, el primer oficial y otra de las azafatas.

Al volar nuevamente, estaban llegando al suroeste de Washington cuando la tripulación notó que las puertas traseras del avión estaban abriéndose. Solo unos minutos más tarde, Cooper se tiró y desapareció por completo.

Recién a las 10 PM, dos horas después de su desaparición, las autoridades pudieron ingresar a buscar evidencias, pues habían tenido un aterrizaje de emergencia en Nevada.

Schaffner

Florence Schaffner, la azafata que recibió la nota de D.B. Cooper.

Una corbata, unas colillas de cigarros y algunas huellas dactilares fue lo que encontraron. Sin embargo, no fueron suficientes para poder identificarlo, y el retrato realizado con la descripción de quienes lo vieron tampoco fue de ayuda.

Hasta 2016, más de mil sospechosos fueron investigados, pero ninguno de ellos terminó siendo el verdadero D.B. Cooper. Desde 1971 a fines de 1972, se trazaron todo tipo de rutas y se investigaron miles de ubicaciones, pero ninguna arrojó la más mínima pista sobre su paradero o identidad.

RR

Robert Rackstraw, uno de los principales sospechosos, falleció por problemas al corazón meses atrás.

Mucho tiempo después, en 1978 y 1980, se descubrieron dos nuevas pistas, las que potenciaron la idea de que no sobrevivió a la caída: una nota con instrucciones para abrir las puertas traseras y 6 mil dólares en el río Columbia.

Y lo más llamativo se reveló en 2007: uno de los paracaídas que se le entregó era de prueba, usado solo para las clases teóricas, por lo que no se utilizaba en casos de emergencia. Eso también lo consideraron un dato clave para señalarlo como hombre muerto.

 

 

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