“El asesino del Tylenol”: ¿Cómo alguien manipuló diversos frascos de pastillas para quitarle la vida a siete personas?

Todas las muertes ocurrieron en 1982, en el área metropolitana de Chicago.

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En solo un mes, siete personas fallecieron en el área metropolitana de Chicago tras consumir Tylenol, una pastilla utilizada para disminuir la fiebre y otros dolores.

La primera de ellas ocurrió el 29 de septiembre de 1982. Mary Kellerman, una niña de 12 años, tenía molestias en su garganta y sus padres le dieron el fármaco, el que le quitó la vida solo horas más tarde.

Justo esa misma tarde, Adam Janus (27), fue encontrado inconsciente en su casa. Pese a los esfuerzos de los doctores por salvarlo, murió en el hospital. Y eso fue solo el comienzo de una trágica jornada para su familia.

Se reunieron en el hogar de Adam, donde su hermano Stanley y su esposa Theresa comenzaron a sentir malestar y estrés por su partida. Tomaron un analgésico de la misma botella, muriendo poco después.

Víctimas Tylenol

Las siete víctimas por la manipulación del Tylenol.

Philip Cappitelli, un bombero de Arlington Heights, donde residía la primera víctima de los Janus, fue el que hizo la conexión entre el consumo de Tylenol y los fallecidos.

Recién ahí, la policía se enteró de que había cianuro al interior de las píldoras, pero de todos modos el hallazgo no pudo salvar a quienes fueron las próximas tres víctimas.

Mary Reiner, Mary McFarland y Paula Prince murieron en las semanas siguientes, generando un absoluto caos colectivo en una de las ciudades más populares de Estados Unidos.

Tylenol

Las muertes en el caso Tylenol provocaron una severa crisis económica en Johnson & Johnson.

Johnson & Johnson, el fabricante del remedio, actuó lo más rápido que pudo para cooperar con las autoridades. Retiraron todos los frascos del mercado, detuvieron inmediatamente su producción y aumentaron el control de calidad para evitar futuras manipulaciones.

Asimismo, debido a la gravedad del caso, el manipular este tipo de pastillas se convirtió en un delito federal en el país, buscando proteger a todos sus consumidores.

Uno de los investigados fue Roger Arnold como posible culpable. En su residencia se encontraron manuales de cómo cometer crímenes, junto a una serie de químicos y una bolsa de polvo, el que resultó ser carbono de potasio en vez del veneno.

¿Quién mandó una carta a la compañía exigiendo el pago de un millón de dólares para detener los fallecimientos? James Lewis, el principal sospechoso. Increíblemente, la cuenta que puso para el envío del dinero no era la suya, sino el de otro hombre.

“Todo ha sido demasiado fácil. Me he gastado menos de 50 dólares y solo me lleva 10 minutos alterar cada uno de los frascos. El cianuro actúa rápido y no habrá tiempo para represalias”, se leyó en parte de la misiva.

james_lewis

James Lewis había sido diagnosticado con esquizofrenia años antes de los fallecimientos.

De acuerdo al propio Lewis, esto lo hizo para exponer a Frederick Miller, pues estaba convencido que le había robado cerca de US$ 500 a su esposa, y quería que la policía lo arrestara.

No se salvó de la cárcel, eso sí, porque fue sentenciado a 12 años por extorsión. Sin embargo, el video de la cámara de vigilancia de una de las farmacias no fue suficiente para identificarlo, y no hay mayor evidencia de que haya estado en Chicago en esos días.

Hasta 2010, cuando dio una entrevista a un programa local, Lewis negó cualquier conexión con este crimen, dijo que pensaba a diario sobre los fallecidos y mantuvo su postura de que fue un error considerarlo como el autor.

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