El dramático asesinato de Jacob Wetterling a manos de un depredador sexual: Estuvo 27 años sin resolverse

El niño desapareció el 22 de octubre de 1989.

Guía de: Grandes Misterios

El 22 de octubre de 1989, con apenas 11 años, Jacob Wetterling paseaba en bicicleta junto a su hermano menor y un amigo en el pequeño pueblo de St. Joseph, en Minnesota.

Momentos después, desapareció sin dejar ningún rastro. Un hombre los abordó cuando volvían, de noche, de una tienda. Le dijo a los otros dos chicos que corrieran sin mirar atrás, tomó a su víctima y se marchó.

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200 guardias nacionales se movilizaron en su búsqueda, junto a un gran número de voluntarios, incluyendo amigos de la familia. Su caso terminaría marcando un precedente judicial en Estados Unidos.

Su rostro comenzó a aparecer públicamente, así como también lienzos con números telefónicos en caso de que los residentes tuvieran información. La policía, por más pistas que investigó y recibió, no logró dar con su paradero ni con quien lo secuestró.

Los padres de Jacob nunca perdieron la esperanza. De hecho, fundaron una organización destinada a luchar contra el abuso de menores, llamada Centro de Recursos Jacob Wetterling.

Cinco años más tarde, vino la ley que cambió completamente el cuidado de los niños en suelo norteamericano, la que precisamente llevó su nombre: Ese reglamento obligó a cada estado a crear un registro de cada depredador sexual.

Heinrich

27 años más tarde, en septiembre de 2016, se comenzó a resolver su desaparición: Danny Heinrich, “persona de interés” en la investigación, confesó su participación en el caso.

Dos años antes, hallaron su ADN en la camiseta de otro pequeño que fue abusado. Esa muestra les permitió conseguir una orden judicial para revisar su casa, en la que encontraron pornografía infantil.

Finalmente, y tras llegar a un acuerdo para confesar el asesinato, se le condenó a 20 años de prisión. Su testimonio, de acuerdo a la prensa local, fue “escalofriante”.

Agarró del codo a Jacob, le puso una esposas y, al interior de un hoyo de arena, cometió la violación. Luego, al escuchar sirenas, le disparó dos veces en el lugar.

“No queríamos que la historia de Jacob acabara de esta manera. En este momento de dolor y shock, volvemos a los inicios. Los Wetterling tuvieron la elección de adentrarse en la amargura y el odio o caminar hacia una luz de lo que podría ser la luz de la esperanza. Su elección cambió el mundo”, dijeron representantes del centro a través de un comunicado.

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