El hombre de Somerton: Uno de los casos más extraños de toda la historia

El cuerpo de este desconocido fue descubierto en en 1948, en Australia.

Guía de: Grandes Misterios

El 1 de diciembre de 1948, en una playa de Adelaida, Australia, el cuerpo de un hombre fue descubierto. A más de 60 años de su aparición, la víctima sigue sin ser identificada, y el caso se conoce como “El hombre de Somerton”.

Cuando la policía llegó al lugar, notó de inmediato que su cuerpo no había sido golpeado. Estaba en buenas condiciones físicas e impecablemente vestido, con una camisa blanca, corbata, pantalón marrón y zapatos.

Lo primero que llamó la atención es que su ropa no tenía ninguna etiqueta, tampoco portaba identificación alguna ni ninguna cicatriz. Con esas circunstancias, las autoridades pensaron en un suicido.

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Una de las fotos más míticas del “Hombre de Somerton”.

Sin embargo, con el correr el días esto se descartó, principalmente por los resultados de la autopsia. El patólogo, además de determinar que murió a las 2 AM, reveló que “ambos riñones estaban congestionados, y el hígado contenía un exceso de sangre en los vasos. El bazo era enormemente grande, alrededor de tres veces su tamaño normal. Hubo destrucción del centro de los lóbulos del hígado revelados bajo el microscopio, hemorragia gástrica aguda, congestión extensa del hígado y el bazo, y congestión cerebral”.

Bajo esa misma línea, el doctor sentenció que “estoy convencido de que la muerte no fue natural. Supongo que el veneno utilizado puede haber sido un barbitúrico o un hipnótico soluble”. Pese a sus palabras, se descartó que su último alimento, una empanada, estuviera envenenada.

Horas antes de su fallecimiento, testigos dijeron ver a un sujeto de su misma contextura física, y con una ropa muy parecida, cerca de la zona donde apareció su cadáver. Una pareja dijo que estuvo inmóvil en la media hora que lo vieron, y que no reaccionaba a nada. No asumieron que estaba muerto, sino que en estado de ebriedad o dormido.

Somerton Hombre

El cuerpo en la playa antes de ser descubierto.

Una semanas después, tres personas lo identificaron como Robert Walsh, un leñador que se encontraba desaparecido. Pero, solo días después, la mujer que había dicho su nombre se arrepintió al verlo por segunda vez, por lo que se descartó que fuera él, principalmente porque tenía 63 años y no 40 como la víctima.

Meses más tarde, se encontró un pedazo de papel que decía “Tamam Shud”, del libro “Rubaiyat”. Luego de unos días, lograron hacer la conexión con el hombre que encontró el texto en un auto, poco tiempo antes de que se descubriera al fallecido.

Investigadores también descubrieron un número de teléfono, el que pertenecía a una ex enfermera. Tras contactarla, ella les señaló que el “Rubaiyat” se lo había regalado a Alfred Boxall, un teniente del Ejército.

De manera lógica, pensaron que Boxall era el muerto… hasta que lo hallaron vivo y con su copia completamente intacta, sin tener idea sobre quién se trataba la investigación.

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