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¿Qué es el Acuerdo del Pacífico?

El jueves 28 de abril se consolidaron las negociaciones que hace un tiempo mantenían Chile, Colombia, México y Perú. El resultado de eso fue el Acuerdo del Pacífico. ¿Qué es este nuevo acercamiento económico?

En 2007, el presidente de Perú, Alan García, anunciaba su intención de formar el “Arco del Pacífico”, haciendo mención a una integración de todos los estados ribereños del Océano Pacífico.  En los meses posteriores, el proyecto perdió fuerza y, aún más, algunos países, como Ecuador y Nicaragua, dejaron en claro que no se sumarían a una iniciativa como esta.

El tiempo pasó, pero este proyecto no pasó desapercibido. Así fue que Chile, Colombia, México y Perú, las economías latinoamericanas más grandes del Océano Pacífico, decidieron conversar acerca de una integración del Pacífico. Tras diversas negociaciones y reuniones, los cuatro países, a través de sus respectivos presidentes, rubricaron la firma del “Acuerdo del Pacífico” en la jornada del jueves 28 de abril.

Este hito tuvo lugar en el Palacio de Gobierno de Perú, ubicado en Lima, y estuvieron presentes Sebastián Piñera, Juan Manuel Santos, Felipe Calderón y Alan García, mandatarios de Chile, Colombia, México y Perú, respectivamente.

Acuerdo del Pacífico

Foto: EFE

En el Acuerdo del Pacífico se incluyó también a Panamá.

El “Acuerdo del Pacífico” será una integración esencialmente económica, cuyos objetivos esenciales son dos. El primero, un trabajo mancomunado de las cuatro potencias latinoaméricas del Océano Pacífico y, lo segundo, que esta alianza les permita trabajar de mejor forma en sus nexos comerciales con la denominada zona del Asia-Pacífico, que incluye a Corea del Sur, China, Japón (los grandes de aquella zona) y a las potencias emergentes como Indonesia, Tailandia y Vietnam, por dar algunos ejemplos.

Para llevar a cabo con éxito estas misiones, se estableció un libre comercio de bienes, pero esto irá complementado con otras políticas como un flujo más directo y sencillo de servicios e inversiones; el tránsito de las personas; y la colaboración en asuntos tan diversos como la seguridad (lucha contra el narcotráfico y cooperación de Policías), entre otros. El Presidente de Chile, Sebastián Piñera, ha dicho que el proyecto es ambicioso, pues, según él mismo destacó, esto es un acuerdo que va más allá de lo tradicional y que bien podría ser el primero paso hacia una integración de la región.

Convergencias y diferencias

La gran pregunta es por qué están estos cuatro países y no todos los de la cuenca del Pacífico. También, cabe reflexionar sobre qué tienen en común los nuevos socios y qué diferencias podrían, eventualmente, dificultar este proceso de integración.

A priori, existen ciertos hechos demasiado obvios. El primero, que los gobiernos de Chile, Colombia y México están alineados dentro de lo que sería la derecha o centro-derecha latinoamericana, con una tendencia económica muy cercana a la que tiene Estados Unidos. Al mismo tiempo, estos países han firmado Tratados de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y han tenido una activa política económica en relación al establecimiento de memorandos no sólo con el gobierno estadounidense, sino que también han volcado sus esfuerzos hacia otras áreas como Europa y el Sudeste Asiático.

Otro punto de encuentro lo constituye la lucha contra el narcotráfico, algo que ha sido un gran tema en Colombia y México. En Chile y Perú aún no tiene el mismo nivel de peligrosidad, pero por la frontera chileno-peruana, además del límite boliviano-chileno y peruano-boliviano, se han descubierto redes cada vez mayores y mejor organizadas del paso de drogas. Sin duda alguna, este es otro punto que juega a favor de esta nueva asociación.

A nivel de relaciones diplomáticas, Chile lleva años de buena amistad con Colombia y México. Más allá del incidente de 2004 entre Ricardo Lagos Escobar y Vicente Fox, los nexos han sido muy estables y sólido. El único gran obstáculo es la demanada peruana en contra de Chile por el asunto marítimo. Sin embargo, la reciente visita de Alan García a Chile y el recibimiento que este último recibió por parte de Sebastián Piñera permiten concluir que para ambos mandatarios lo más importante es construir una alianza económica estratégica. La situación podría definirse con la siguiente frase: “discutamos donde haya problema, pero avancemos en lo que haya interés y beneficio común”.

Desde lo estrictamente político, este pacto viene a confirmar las divisiones a nivel sudamericano y latinoamericano. Así como el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) parece estar inclinado hacia una postura anti-estadounidense y en tanto que la Comunidad Andina parece estar destinada a ser un mercado bastante menor (debido al retiro concreto de Venezuela) y con influencia de la órbita izquierdista, el Acuerdo del Pacífico viene a conformar el bloque que, para sus integrantes, hacía falta, es decir, un grupo de centro-derecha con un paradigma económico liberal y proclive a establecer nexos con Estados Unidos.

Así las cosas, el nuevo mapa regional de Sudamérica y Latinoamérica cambia sustancialmente. La Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) permanece como un ente sin gran peso político, la Organización de Estados Americanos (OEA) seguirá siendo el principal organismo continental, pero con predominio y control de Estados Unidos, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) sigue aún en pañales y, por lo tanto, los mecanismos de integración subcontinentales parecen ser los llamados a construir el tejido de alianzas en la región.

En Centroamérica, el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) parece estar muy conforme con los resultados de sus negociaciones con la Unión Europea (UE), pues a pesar de ciertas diferencias ha logrado concretar buenos cimientos en su camino de integración con el bloque europeo. Respecto a la Comunidad del Caribe (CARICOM), la tendencia histórica ha sido que este grupo caribeño busque relaciones más profundas con los países centroamericanos y los parientes perdidos de Sudamérica (Guayana y Suriname).

En Sudamérica, el MERCOSUR está en remodelación, pues habrá que ver cuál postura adopta Dilma Roussef, presidenta de Brasil, y que ocurrirá con la posible integración de Venezuela en este bloque, algo que ha generado división en este grupo. De todas formas, la tendencia es que el MERCOSUR derive en una alianza de izquierda, liderada por el clan Kirchner-Rodríguez.

En la otra ribera, la del Océano Pacífico, aparece la Comunidad Andina (CAN), que con el tiempo ha ido perdiendo peso, aunque, en paralelo, ha ganado en cohesión como organismo. Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú han sido capaces de trabajar en conjunto a pesar de las diferentes miradas políticas que tienen.  Con dos países de la “órbita chavista” (Bolivia y Ecuador) y dos de la “órbita derechista” (Colombia y Perú), las fuerzas parecen estar equilibradas. Sin embargo, un posible triunfo de Ollanta Humala podría cambiar esta realidad.

Por último, el Acuerdo del Pacífico viene a llenar ese vacío que sentían los estados de centro-derecha, los cuales podrán apoyarse. Mientras Colombia tiene problemas con sus vecinos (Ecuador y Venezuela), Chile vive una situación similar (Bolivia, Perú y la clásica desconfianza con Argentina). Ellos, debiesen sumar el apoyo de México. Respecto a Perú, el único problema es a nivel diplomático (con Chile), pues en lo demás los gobiernos de este grupo parecen estar muy de acuerdo, al menos en términos económicos. La gran interrogante es ver qué podría ocurrir con la llegada de Ollanta Humala al poder en Perú, aunque este último ha dicho que quiere tener una cordial relación con Chile.

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