Turista italiano disfrutó lujosa comida en exclusivo balneario con vergonzoso final: Intentó “perro muerto”

Según la nueva legislación vigente, arriesga una pena que va desde los seis meses y hasta los tres años de cárcel.

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El viajero terminó su periodo de vacaciones de la peor forma y con altas probabilidades de ir a la cárcel.

El viajero terminó su periodo de vacaciones de la peor forma y con altas probabilidades de ir a la cárcel.

Formentera es la más pequeña de las Islas Baleares de España, ubicada en pleno el mar Mediterráneo. Para llegar a ella se utiliza un ferry desde la vecina isla de Ibiza y es una zona, permanente visitada por celebridades como los actores Melanie Griffith, Elsa Pataky, Chris Hemsworth y hasta Matt Damon, quienes buscan pasar el verano boreal rodeados de largas extensiones de playa y aguas claras.

Hasta allí llegó un turista italiano, precisamente al exclusivo restaurante ‘Es Molí de Sal’, quien eligió una privilegiada mesa con vista al mar y durante varias horas degustó exquisitos platos con mariscos fritos, ostras, y bogavante, calificado con algunos chefs como una auténtica “joya marina”. Todo esto acompañado de varias botellas de vino.

Una vez que el turista, quien llamó la atención del personal del restaurante por la gran cantidad de mariscos que ingirió, intentó escabullirse, para así no pagar la cuenta que ascendió a cerca de 400 euros. Al ser interceptado, aseguró que no tenía dinero para cancelarla y de inmediato un garzón llamó a la Guardia Civil, indica El Mundo de España.

El bogavante es similar a la langosta y es calificada como 'joya marina'. este plato no fue cancelado por el italiano.

El bogavante es similar a la langosta y es calificada como ‘joya marina’. Un plato similar a este no fue cancelado por el italiano.

El dueño del restaurante, Juan Yern, validó las medidas que tomaron sus empleados. “Pensó que le íbamos a dejar marchar para evitar un escándalo, pero se equivocó de sitio”. Además, agrega que usualmente “aparecen tipos así, que intentan dar la vuelta al mundo de gorra”, y que por lo general “les suele salir bien”.  Pero esta vez, el turista fue detenido por la policía, a vista y paciencia del resto de los comensales, quienes buscaban pasar una grata velada frente al mar.

Para mala fortuna del italiano, según el nuevo Código Penal español, se considera delito leve de estafa cuando la cuantía no supera los 400 euros, y sólo tiene una pena de cárcel que va desde uno a tres meses. Pero como finalmente calculó mal, porque Yern señala que “el tipo se pasó con las ostras, si hubiera pedido una bandeja menos se habría quedado en delito leve”. De ser así, y tomando en cuenta que era extranjero, lo más probable, según el periódico español, es que nunca hubiese llegado a pagar el monto requerido.

Pero al ser calificado de estafa, el italiano arriesga una pena que va desde los seis meses y hasta tres años de prisión. Pero todo puede empeorar, puesto que tras ser declarada su insolvencia económica quedó en libertad con cargos. De comprobarse que ha reincidido en restaurantes del sector, en al menos tres ocasiones más, se convertiría en un delito de estafa agravado, lo que le costaría una pena de hasta seis años a la sombra.

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